Los doce frutos del Espíritu Santo

miércoles, 26 de mayo de 2010

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: “caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad” (Ga 5,22-23, vulg.). (1832, CIC)

De los frutos de caridad, de gozo y de paz
Los tres primeros frutos del Espíritu Santo son la caridad, el gozo y la paz. Estos tres frutos están unidos y se derivan naturalmente uno del otro.
-La Caridad o el amor ferviente nos da la posesión de Dios
-El Gozo nace de la posesión de Dios, que no es otra cosa que el reposo y el contento que se encuentra en el goce del bien poseído.
-La Paz que, según San Agustín; es la tranquilidad en el orden. Mantiene al alma en la posesión de la alegría contra todo lo que es opuesto. Excluye toda clase de turbación y de temor.

De los frutos de Paciencia y Mansedumbre
- La Paciencia modera la tristeza.
- La Mansedumbre modera la cólera.
Los frutos anteriores disponen al alma a la paciencia, mansedumbre y moderación. Es propio de la virtud de la paciencia moderar los excesos de la tristeza y de la virtud de la mansedumbre moderar los arrebatos de cólera que se levanta impetuosa para rechazar el mal presente. El esfuerzo por ejercer la paciencia y la mansedumbre como virtudes requiere un combate que requiere violentos esfuerzos y grandes sacrificios.

De los frutos de bondad y benignidad
Estos dos frutos miran al bien del prójimo.
La Bondad y la inclinación que lleva a ocuparse de los demás y a que participen de lo que uno tiene.
La Benignidad. No tenemos en nuestro idioma la palabra que exprese propiamente el significado de benígnitas. La palabra benignidad se usa únicamente para significar dulzura y esta clase de dulzura consiste en tratar a los demás con gusto, cordialmente, con alegría, sin sentir la dificultad que sienten los que tienen la benignidad sólo en calidad de virtud y no como fruto del Espíritu Santo.

Del fruto de longanimidad (perseverancia)
La longanimidad o perseverancia nos ayudan a mantenernos fieles al Señor a largo plazo. Impide el aburrimiento y la pena que provienen del deseo del bien que se espera, o de la lentitud y duración del bien que se hace, o del mal que se sufre y no de la grandeza de la cosa misma o de las demás circunstancias. La longanimidad hace, por ejemplo, que al final de un año consagrado a la virtud seamos más fervorosos que al principio.

Del fruto de la fe (fidelidad)
La fe como fruto del Espíritu Santo, es cierta facilidad para aceptar todo lo que hay que creer, firmeza para afianzarnos en ello, seguridad de la verdad que creemos sin sentir repugnancias ni dudas, ni esas oscuridades y terquedades que sentimos naturalmente respecto a las materias de la fe.

De los frutos de Modestia, Continencia (templanza) y Castidad
La modestia regula los movimientos del cuerpo, los gestos y las palabras. Como fruto del Espíritu Santo, todo esto lo hace sin trabajo y como naturalmente, y además dispone todos los movimientos interiores del alma, como en la presencia de Dios. Nuestro espíritu, ligero e inquieto, está siempre revoloteando par todos lados, apegándose a toda clase de objetos y charlando sin cesar. La modestia lo detiene, lo modera y deja al alma en una profunda paz, que la dispone para ser la mansión y el reino de Dios: el don de presencia de Dios. Sigue rápidamente al fruto de modestia, y ésta es, respecto a aquélla, lo que era el rocío respecto al maná. La presencia de Dios es una gran luz que hace al alma verse delante de Dios y darse cuenta de todos sus movimientos interiores y de todo lo que pasa en ella con más claridad que vemos los colores a la luz del mediodía.
Las virtudes de continencia y castidad atañen a los placeres del cuerpo, reprimiendo los ilícitos y moderando los permitidos.
-La continencia o templanza refrena la desordenada afición de comer y de beber, impidiendo los excesos que pudieran cometerse
-La castidad regula o cercena el uso de los placeres de la carne.
Mas los frutos de continencia y castidad desprenden de tal manera al alma del amor a su cuerpo, que ya casi no siente tentaciones y lo mantienen sin trabajo en perfecta sumisión.

El Espíritu Santo actúa siempre para un fin: nuestra santificación que es la comunión con Dios y el prójimo por el amor.

Oración para pedir los dones del Espíritu Santo

¡OH Espíritu Santo!, humildemente te suplico que enriquezcas mi alma con la abundancia de tus dones.
Haz que yo sepa, con el Don de la Sabiduría, apreciar en tal grado las cosas divinas, que con gozo y facilidad sepa frecuentemente prescindir de las terrenas.
Que acierte con el Don de Entendimiento, a ver con fe viva la trascendencia y belleza de la verdad cristiana.
Que, con el Don de Consejo, ponga los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.
Que el Don de Fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de salvación.
Que sepa con el Don de Ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, entre lo falso y lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.
Que, con el Don de Piedad, te ame como al Padre, te sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.
Finalmente, que con el Don de Temor de Dios, tenga el mayor respeto y veneración a los mandamientos divinos, cuidando con creciente delicadez de no quebrantarlos lo más mínimo.
Lléname sobre todo, de tu santo amor. Que ese amor sea el móvil de toda mi vida espiritual. Que lleno de unción, sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la sublimidad de tu doctrina, la bondad de tus preceptos, la dulzura de tu caridad. Amén.

Los siete dones del Espíritu Santo:

sábado, 22 de mayo de 2010

Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.
ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.
CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.
CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.
FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.
PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.
TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él.

El Espíritu Santo y la Iglesia:

Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.
El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras distintas, inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como Iglesia entera, al proclamar la Buena Nueva de Jesús.
Por ejemplo, puede inspirar al Papa a dar un mensaje importante a la humanidad; inspirar al obispo de una diócesis para promover un apostolado; etc.
El Espíritu Santo asiste especialmente al representante de Cristo en la Tierra, el Papa, para que guíe rectamente a la Iglesia y cumpla su labor de pastor del rebaño de Jesucristo.
El Espíritu Santo construye, santifica y da vida y unidad a la Iglesia.
El Espíritu Santo tiene el poder de animarnos y santificarnos y lograr en nosotros actos que, por nosotros, no realizaríamos. Esto lo hace a través de sus siete dones.

Los símbolos del Espíritu Santo

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

Experiencias del Espíritu Santo en la vida concreta

Cuando se da una esperanza total que prevalece sobre todas las demás esperanzas particulares, que abarca con su suavidad y con su silenciosa promesa todos los cimientos y todas las caídas;
-Cuando se acepta y se lleva libremente una responsabilidad donde no se tienen claras perspectivas de éxito y de utilidad;
-Cuando se da como buena la suma de todas las cuentas de la vida que uno mismo no puede calcular pero que Otro ha dado por buenas, aunque no se puedan probar;
-Cuando la experiencia fragmentada del amor, la belleza y la alegría se viven sencillamente y se captan como promesa del amor, la belleza y la alegría, sin dudar a un escepticismo cínico como consuelo barato del último desconsuelo;
-Cuando el vivir diario, amargo, decepcionante y aniquilador se vive con serenidad y perseverancia hasta el final, aceptado por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar;
-Cuando se corre el riesgo de orar en medio de tinieblas silenciosas sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar y disputar;
-Cuando uno se entrega sin condiciones y esta capitulación se vive como una victoria;
-Cuando se experimenta la desesperación, y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil: Allí está Dios y su gracia liberadora, allí conocemos a quien nosotros, cristianos, llamamos Espíritu Santo de Dios".

El Espíritu Santo y la vida cristiana

A partir del Bautismo, el Espíritu divino habita en el cristiano como en su templo (Cf. Rom 8,9.11; 1Cor 3,16; Rom 8,9). Gracias a la fuerza del Espíritu que habita en nosotros, el Padre y el Hijo vienen también a habitar en cada uno de nosotros.
El don del Espíritu Santo es el que:
- nos eleva y asimila a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar;
- nos permite conocerlo y amarlo;
- hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros.
La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).

Formas de llamar al Espíritu Santo

"Espíritu Santo" es el nombre propio de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, a quien también adoramos y glorificamos, junto con el Padre y el Hijo. Pero Jesús lo nombra de diferentes maneras:
EL PARÁCLITO: Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado. El Paráclito, es la verdad, como lo es Cristo. Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación.
Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial para los Apóstoles y para los discípulos de Cristo, desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.
Cada vez que rezamos el Credo, llamamos al Espíritu Santo:
SEÑOR Y DADOR DE VIDA: El término hebreo utilizado por el Antiguo Testamento para designar al Espíritu es "ruah", este término se utiliza también para hablar de "soplo", "aliento", "respiración". El soplo de Dios aparece en el Génesis, como la fuerza que hace vivir a las criaturas, como una realidad íntima de Dios, que obra en la intimidad del hombre. Desde el Antiguo Testamento se puede vislumbrar la preparación a la revelación del misterio de la Santísima Trinidad: Dios Padre es principio de la Creación; que la realiza por medio de su Palabra, su Hijo; y mediante el Soplo de Vida, el Espíritu Santo.
La existencia de las criaturas depende de la acción del soplo - espíritu de Dios, que no solo crea, sino que también conserva y renueva continuamente la faz de la tierra. (Cf. Sal 103/104; Is 63, 17; Gal 6,15; Ez 37, 1-14). Es Señor y Dador de Vida porque será autor también de la resurrección de nuestros cuerpos:
"Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a sus cuerpos mortales por su Espíritu que habita en ustedes" (Rom 8,11).


El Espíritu Santo y la Iglesia
La Iglesia nacida con la Resurrección de Cristo, se manifiesta al mundo por el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Por eso aquel hecho de que "se pusieron a hablar en idiomas distintos" , (Hch 2,4) para que todo el mundo conozca y entienda la Verdad anunciada por Cristo en su Evangelio.
La Iglesia no es una sociedad como cualquiera; no nace porque los apóstoles hayan sido afines; ni porque hayan convivido juntos por tres años; ni siquiera por su deseo de continuar la obra de Jesús. Lo que hace y constituye como Iglesia a todos aquellos que "estaban juntos en el mismo lugar" (Hch 2,1), es que "todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch 2,4).
Una semana antes, Jesús se había "ido al Cielo", y todos los que creemos en Él esperamos su segunda y definitiva venida, mientras tanto, es el Espíritu Santo quien da vida a la Iglesia, quien la guía y la conduce hacia la verdad completa.
Todo lo que la Iglesia anuncia, testimonia y celebra es siempre gracias al Espíritu Santo. Son dos mil años de trabajo apostólico, con tropiezos y logros; aciertos y errores, toda una historia de lucha por hacer presente el Reino de Dios entre los hombres, que no terminará hasta el fin del mundo, pues Jesús antes de partir nos lo prometió: "…yo estaré con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)



La Iglesia también reconoce al Espíritu Santo como:
SANTIFICADOR: El Espíritu Santo es fuerza que santifica porque Él mismo es "espíritu de santidad". (Cf. Is. 63, 10-11) En el Bautismo se nos da el Espíritu Santo como "don" o regalo, con su presencia santificadora. Desde ese momento el corazón del bautizado se convierte en Templo del Espíritu Santo, y si Dios Santo habita en el hombre, éste queda consagrado y santificado.
El hecho de que el Espíritu Santo habite en el hombre, alma y cuerpo, da una dignidad superior a la persona humana que adquiere una relación particular con Dios, y da nuevo valor a las relaciones interpersonales. (Cf. 1Cor 6,19) .

La Promesa del Espíritu Santo

jueves, 20 de mayo de 2010

Durante la Última Cena, Jesús les promete a sus apóstoles: “Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el espíritu de la Verdad, para que esté siempre con ustedes” (San Juan 14, 16-17).
Más adelante les dice: “Les estoy diciendo esto mientras estoy con ustedes; pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho”. (San Juan 14, 25-26).
Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré… Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él les guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder.” (San Juan 16, 7-14).
En el calendario del Año Litúrgico, después de la fiesta de la Ascensión, a los cincuenta días de la Resurrección de Jesús, celebramos la fiesta de Pentecostés.

Explicación de la fiesta:

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.
Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.
En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes del mundo a celebrar la fiesta de Pentecostés judía. Cada uno oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y entendían a la perfección lo que ellos hablaban.
Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

¿Quién es el Espíritu Santo?

"Nadie puede decir: ¡Jesús es el Señor! sino por influjo del Espíritu Santo" (1Co 12,3)

Muchas veces hemos escuchado hablar de Él; muchas veces quizá también lo hemos mencionado y lo hemos invocado. Piensa cuántas veces has sentido su acción sobre ti: cuando sin saber cómo, soportas y superas una situación, una relación personal difícil y sales adelante, te reconcilias, toleras, aceptas, perdonas, amas y hasta haces algo por el otro…. Esa fuerza interior que no sabes de dónde sale, es nada menos que la acción del Espíritu Santo que, desde tu bautismo, habita dentro de ti.
El Espíritu Santo ha actuado durante toda la historia del hombre.
El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia nos enseña que el Espíritu Santo es el amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este amor es tan grande y tan perfecto que forma una tercera persona. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús.
En la Biblia se menciona desde el principio, aunque de manera velada. En los capítulos 14, 15 y 16 del Evangelio de San Juan Jesús presenta oficialmente al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase: “Yo rogaré al Padre y les dará otro abogado que estará con ustedes para siempre”. También, en I Corintios 3. 16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”. Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es “dador de vida” y es el amor. Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.
El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman.
El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza.

¿Qué es Pentecostés?

miércoles, 19 de mayo de 2010


Una festividad cristiana que data del siglo primero y estaba muy estrechamente relacionada con la Pascua

Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34, 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.
En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.
La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.

En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés: el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).

PENTECOSTÉS, algo más que la venida del espíritu...

La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.
Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio. Por lo tanto no podemos desvincularla de la Madre de todas las fiestas que es la Pascua.
En este sentido, Pentecostés, no es una fiesta autónoma y no puede quedar sólo como la fiesta en honor al Espíritu Santo. Aunque lamentablemente, hoy en día, son muchísimos los fieles que aún tienen esta visión parcial, lo que lleva a empobrecer su contenido.
Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.
Es bueno tener presente, entonces, que todo el tiempo de Pascua es, también, tiempo del Espíritu Santo, Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y que, además, siempre estará presente entre nosotros, inspirando nuestra vida, renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.

Culminar con una vigilia:

Entre las muchas actividades que se preparan para esta fiesta, se encuentran, las ya tradicionales, Vigilias de Pentecostés que, bien pensadas y lo suficientemente preparadas, pueden ser experiencias profundas y significativas para quienes participan en ellas.
Una vigilia, que significa “Noche en vela” porque se desarrolla de noche, es un acto litúrgico, una importante celebración de un grupo o una comunidad que vigila y reflexiona en oración mientras la población duerme. Se trata de estar despiertos durante la noche a la espera de la luz del día de una fiesta importante, en este caso Pentecostés. En ella se comparten, a la luz de la Palabra de Dios, experiencias, testimonios y vivencias. Todo en un ambiente de acogida y respeto.
Es importante tener presente que la lectura de la Sagrada Escritura, las oraciones, los cantos, los gestos, los símbolos, la luz, las imágenes, los colores, la celebración de la Eucaristía y la participación de la asamblea son elementos claves de una Vigilia.
En el caso de Pentecostés centramos la atención en el Espíritu Santo prometido por Jesús en reiteradas ocasiones y, ésta vigilia, puede llegar a ser muy atrayente, especialmente para los jóvenes, precisamente por el clima de oración, de alegría y fiesta.
Algo que nunca debiera estar ausente en una Vigilia de Pentecostés son los dones y los frutos del Espíritu Santo. A través de diversas formas y distintos recursos (lenguas de fuego, palomas, carteles, voces grabadas, tarjetas, pegatinas, etc.) debemos destacarlos y hacer que la gente los tenga presente, los asimile y los haga vida.
No sacamos nada con mencionarlos sólo para esta fiesta, o escribirlos en hermosas tarjetas, o en lenguas de fuego hechas en cartulinas fosforescentes, si no reconocemos que nuestro actuar diario está bajo la acción del Espíritu y de los frutos que vayamos produciendo.
Invoquemos, una vez más, al Espíritu Santo para que nos regale sus luces y su fuerza y, sobre todo, nos haga fieles testigos de Jesucristo, nuestro Señor.
(Fuente catholic.net)

EN AGOSTO, LA II EXPO PASTORAL

viernes, 14 de mayo de 2010


Será el 27 y 28 de agosto en el amplio salón del Fortín Tradición y Libertad y ha sido declarada de “interés municipal” por el intendente Carlos Oreste. Carlos Seoane será el artista de lujo que cerrará la expo.

Después de su gran aceptación por parte de la comunidad y del numeroso público asistente en su primera edición, en el 2009, este año los organizadores de la Expo Pastoral de la parroquia Santa Rosa de Lima han elegido las amplias y cómodas instalaciones del Fortín Tradición y Libertad de la calle Dorrego para que los más de 20 grupos y movimientos de la parroquia expongan a la comunidad sus actividades y proyectos pastorales, todo esto enmarcado dentro de las actividades programadas por los festejos de la santa patrona de Coronel Pringles, Rosa de Lima, que se celebra el 30 de agosto.
Esta II Expo Pastoral tendrá un matiz muy especial, puesto que el día de su habilitación, 27 de agosto, el diácono pringlense Maxi Garaicochea será ordenado sacerdote por el arzobispo Guillermo Garlatti en una ceremonia concelebrada con el párroco local, Ernesto Mendiondo, en el templo mayor de Pringles, la parroquia Santa Rosa de Lima.
Al día siguiente, el 28, se presentará el reconocido cantautor católico argentino Carlos Seoane, en un espectáculo lleno de canciones y reflexiones donde el artista presentará su show ‘Líbranos del mal… humor’.
En conversación telefónica desde Buenos Aires con el programa católico ‘Es por Cristo’, que se emite todos los sábados de 10 a 11 de la mañana por FM Transformación, los conductores Cristina Iaffei y Guillermo Elcano, preguntaban a Seoane en que consiste su espectáculo, a lo que el artista expresó: “Si te dijera que es un concierto, un recital te mentiría. Es eso y algo más. Se trata de canciones pero que van acompañadas por algunos monólogos y algunas reflexiones que tratan de presentar nuestra fe pero desde el punto de vista del humor, desde la óptica del humor. Lo cual provoca que además de reflexionar nos riamos mucho, y esa es la mejor manera de reflexionar mientras nos reímos”.
Continuando con la entrevista, Carlos Seoane agregó: “Una vez alguien dijo que el humor es una cosa muy seria. Y para eso tratamos de utilizarla, para que nos ayude a mirarnos a nosotros mismos, a no tomarnos tan en serio que es la enfermedad más grande que tenemos y a darnos cuenta de que nuestro muy buen Dios tiene muy buen humor, de que nos quiere mucho y que por lo tanto podemos vivir más relajaditos, más tranquilos”.
En otra parte de la comunicación telefónica, le preguntaron acerca de la canción No lloraré, un tema muy particular por su contenido y que refleja el estilo del artista. La pregunta era si lo que cuenta en esa canción a el le sucedió, y entre risas, señaló: “sí, algunas cosas sí, literalmente, no todas, algunas uno las ve en otros, otras te las imaginás, pero hay muchas que están ahí que son literales, no tengas dudas”.
“Uno a veces se fija en los detalles pequeños en vez de ver las grandes cosas, lo más importante. Realmente uno se queja por tonterías y lo que apunta la canción es eso en no andar mirando las nimiedades que muchas veces nos pasan y que son contrariedades mínimas, pero al lado de todas las cosas importantes que tenemos, no califican”, indicó.

GIRA POR MÉXICO

Carlos Seoane a fines de mayo partirá rumbo al país azteca donde brindará una serie de conciertos por varias ciudades mexicanas. Esta será, según lo manifestado por el cantante, su cuarta gira por México y el espectáculo “será el mismo” que presentará en Pringles, “con algunas cositas que yo siempre cambio adaptándome a los lugares donde estoy, pero en esencia va ha ser lo mismo”, manifestaba Seoane.
Previo a su gira por México, el artista católico realizará una serie de actuaciones en algunas ciudades argentinas, como las que llevará a cabo 22 de mayo en Punta Alta y el 23 en Bahía Blanca.
“En estas ciudades voy a estar con Kiki Troia”, así lo señalaba al programa Es por Cristo; “en Punta Alta vamos a dar un retiro para músicos y por la noche un concierto y como al día siguiente es Pentecostés, va a hacer orientado hacia la reflexión de la persona del Espíritu Santo, y un poco de oración también. Y el domingo 23 vamos a estar haciendo el mismo retiro para músicos y para artistas en Bahía Blanca”.
En su presentación en Coronel Pringles, también contaría con la presencia de Troia.
Sobre este artista católico y también argentino, Carlos Seoane expresó que “con Kiki Troia hicimos un disco por el año paulino poniéndole músicas nuevas a textos de San Pablo y la verdad que quedó muy lindo ese disco y estamos muy contentos con ese material. Pero además de ese disco trabajamos juntos en muchos discos anteriores. Kiki es el arreglador del disco ‘Dios está aquí’, también arregló ‘Humor de los humores’, parte de ‘La Marca del Sol’ la arregló el. Venimos trabajando juntos desde hace muchos años, nos llevamos muy bien y nos gusta trabajar juntos”, indicó.
Los conductores de Es por Cristo agradecieron la amabilidad del artista por la comunicación telefónica y por venir a clausurar la II Expo Pastoral, de la que será un hermosa fiesta para toda la comunidad, a lo que Seoane aseguró que “la verdad que va ha ser una fiesta”.
Ya despidiéndose del programa Carlos Seoane dijo: “Yo les agradezco a ustedes el haberme invitado, para mi va ha ser un placer muy grande poder estar con ustedes; y les mando un gran abrazo a todos los oyentes que nuestro buen Dios los bendiga, los guarde y hasta que nos encontremos que los guarde en la palma de su mano. Un abrazo grande”.

Solo resta esperar al 28 de agosto para disfrutar de lo que será una gran fiesta.

Un poco de catequesis sobre el Espíritu Santo

jueves, 13 de mayo de 2010


En la tarde de Pascua, Jesús resucitado dice a los Apóstoles reunidos en el Cenáculo: «Reciban el Espíritu Santo» (Jn 29,22) y, tras haberles prometido una nueva efusión, les confía la salvación de los hermanos, enviándolos por los caminos del mundo: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20).

Proponte conocer más al Espíritu Santo y relacionarte con Él, de las siguientes maneras:
1. Siempre que leas o escuches la Palabra de Dios, pon atención para descubrir la presencia y acción del Espíritu Santo en las acciones salvíficas de Dios.
2. En todos los momentos de oración personal o comunitaria (Misa, sacramentos…) ten presente al Espíritu Santo, para conocerlo y dejarlo actuar en ti y en la comunidad.
3. Invoca al Espíritu todos los días y en los momentos más importantes de tu vida.

La acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en cada creyente.

Reflexiona y comparte con otros qué significa para ti decir: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o decir Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y pregúntate si lo haces tomando conciencia de su significado.

El Espíritu actúa en dos ámbitos, como recordaba el Siervo de Dios Pablo VI:
«El primer campo es el de cada una de las almas... nuestro yo: en esa profunda celda de la propia existencia, misteriosa incluso para nosotros mismos, entra el soplo del Espíritu Santo. Se difunde en el alma con el primer y gran carisma que llamamos gracia, que es como una nueva vida, y rápidamente la habilita para realizar actos que superan su actividad natural
»El segundo campo «en que se difunde la virtud de Pentecostés» es «el cuerpo visible de la Iglesia... (Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los sacerdotes para el jueves santo de 1998).

¿Cuáles son los dos ámbitos en que actúa el Espíritu Santo?
¿Has experimentado la presencia y acción del Espíritu Santo en tu vida? ¿Recuerdas algunos momentos concretos?
¿Recuerdas la presencia del Espíritu Santo en la vida de Jesús?

Reflexiona lo que te dice el siguiente párrafo:
Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo queda en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia una simple organización, la autoridad es dominio, la misión es propaganda… En cambio en el Espíritu el cosmos se levanta y gime con dolores para dar a luz el Reino, Cristo resucitado está presente, el Evangelio es fuerza de vida, la Iglesia significa comunión trinitaria, la autoridad es servicio liberador, la misión es Pentecostés. (Ignacio IV Hazim, Patriarca de la Iglesia griega ortodoxa de Antioquia).

El Espíritu Santo, como Fuerza divina, tiene la misión de llevar el evangelio a todas partes, haciendo conocer quién es Jesús, el cual había dicho a sus discípulos: “El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que Yo les he dicho” (Jn 14,26).
En cuanto a nosotros, cuando el Espíritu Santo nos es dado en el sacramento del bautismo, nos comunica vida divina, haciéndonos hijos de Dios; nos transforma en miembros de Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para darnos vida divina (Rm 4,25); y nos congrega en Iglesia, como Pueblo de Dios. Después recibimos nuevamente el Espíritu Santo en la confirmación y en cada celebración eucarística, en que comulgamos el cuerpo y la sangre de Jesús.

A lo largo de nuestra vida, el Espíritu Santo -si le somos fieles- nos guía, nos ilumina, nos conduce, nos enseña, nos conforta, nos consuela, nos hace testigos seguros y audaces de Jesús, nuestro Señor; nos asiste en las tribulaciones y finalmente resucitará nuestros cuerpos mortales, como escribe el Apóstol Pablo: “Si el Espíritu de Dios, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes; Aquel, que resucitó a Cristo de entre los muertos, dará también la vida a sus cuerpos mortales, por el Espíritu que habita en ustedes” (Rm 8,11).

“Si yo llegué acá es por la oración de muchos”




Así lo manifestó Maximiliano Garaicochea, el diácono pringlense que el próximo 27 de agosto será ordenado sacerdote por Monseñor Guillermo Garlatti, Arzobispo de Bahía Blanca.

La noticia, que causó una gran alegría y sorpresa, se conoció en nuestra ciudad a fines de la semana pasada; y en comunicación telefónica con el programa católico Es por Cristo, conducido por Cristina Iaffei y Guillermo Elcano y que se emite por FM Transformación los sábados de 10 a 11 hs,, el ahora diácono y futuro sacerdote decía lo siguiente: “el miércoles por la tarde (5 de mayo) me llamó el arzobispo para comunicarme la fecha y el lugar para que empiece a poner toda la maquinaria en movimiento, para que me empiece a preparar más intensamente.”
Este llamado fue una gran sorpresa para Maximiliano Garaicochea, más conocido como Maxi, puesto que no esperaba que su ordenación se diera tan pronto.
“La verdad que a mi me causó mucha sorpresa, manifestaba el futuro sacerdote pringlense, porque no me imaginaba que ya se hubiese decidido y que tampoco iba a ser tan pronto.”
A la consulta por parte de Cristina Iaffei si las ordenaciones sacerdotales suelen ser tan pronto o los períodos son más largos, teniendo en cuenta que en diciembre del año pasado fue ordenado diácono, Maxi indicó que “varía mucho. Los últimos años las ordenaciones han sido entre finales de septiembre y principios de octubre. Es lo que venía disponiendo en los últimos tres, cuatro años desde que Mons. Garlatti es obispo. Por eso también nos llamó mucho la atención a nosotros que sea en agosto”, indicó.
El diácono Garaicochea también adelantaba en el programa radial que él no será el único en ser ordenado sacerdote: “Juan Francisco Palacio, que es el diácono que está en la parroquia Virgen del Carmen de Tres Arroyos, será ordenado el 28 de agosto a la mañana en la Catedral de Bahía Blanca; y el otro diácono, Alejandro Guidobaldi que está en la parroquia San Luís Gonzaga de Bahía Blanca, será ordenado el viernes 3 de septiembre en la parroquia María Auxiliadora de Punta Alta.”
La ordenación sacerdotal de Maxi Garaicochea será un acontecimiento de júbilo para la comunidad pringlense por todo lo que implica que un joven de nuestra ciudad consagre definitivamente su vida a Dios y en un mes tan especial como agosto en que la comunidad católica de Pringles celebra el 30 de ese mes la fiesta de su patrona, Santa Rosa de Lima.
Cabe destacar que el viernes 27 de agosto se habilitará la II Expo Pastoral, que este año se realizará en las instalaciones del Fortín Tradición y Libertad. La misma culminará el sábado 28 con la actuación del cantautor católico argentino Carlos Seoane, quién vendrá acompañado por el también músico católico argentino Kiki Troia.
Durante el desarrollo de la entrevista, Garaicochea expresaba que “en realidad, todavía no puedo decir que estoy contento, porque estoy como en una nube, de a poquito voy cayendo y de a poco me voy dando cuenta que en tres meses me van a ordenar…”
“Más allá de la preparación interna, espiritual de uno, prosiguió Maxi, también está todo lo externo: ceremonia, cantos, invitaciones… van a venir tres meses moviditos, más todo el trabajo, gracias a Dios, de la comunidad Virgen del Carmen de Coronel Suárez”, parroquia en la el diácono pringlense se encuentra al servicio de Dios.
“Dios prepara las cosas de la mejor manera y nos permite este tipo de alegría y que son el premio para aquellas personas que le sirven bien”, en alusión a que los conductores manifestaron que al día siguiente de que el obispo le comunicó la fecha de ordenación, la madre de Maxi cumplió años y que podría considerarse como un regalo de cumpleaños sabiendo la vida espiritual de Marta De Medio, mamá de Maxi, y el trabajo que hace por las vocaciones sacerdotales.
Al final de la entrevista. Garaicochea se despidió con estas palabras”…siempre, siempre un eterno gracias a la comunidad parroquial de Coronel Pringles porque desde el 26 de febrero del 2001 que entre al seminario nunca, nunca, nunca, nunca dejaron de rezar por mi ni me dejaron faltar nada. También es un premio a la fidelidad de toda la comunidad, porque en definitiva si yo llegué acá es por la oración de muchos, no por méritos propios, sino por la oración de toda una comunidad que siempre me estuvo bancando y poniendo el hombro para que uno pueda devolverle esto, que en definitiva es de ustedes, la comunidad”.
Así se despedía Maximiliano Garaicochea, el diácono pringlense que será ordenado sacerdote el próximo 27 de agosto a las 19 horas en nuestra parroquia de Santa Rosa de Lima.

Se acerca el cumpleaños de nuestra Iglesia

jueves, 29 de abril de 2010


Aquí van algunos datos importantes para saber quién fundó tu iglesia y algunos de los principales fundadores de iglesias:

La iglesia luterana fue fundada por Martín Lutero, un ex-monje católico, en el año 1524.

La iglesia anglicana fue fundada por Enrique VIII en 1534 porque el Papa no le concedió el divorcio para poder casarse con Ana Bolena.

La iglesia presbiteriana fue fundada por John Knox en Escocia, en el año 1560.

La Iglesia Episcopaliana es una rama de la iglesia de Inglaterra fundada por Samuel Seabury en las colonias de Estados Unidos en 1785.

Charles Taze Russell inició la iglesia de los Testigos de Jehová en Pensilvania, en 1879.

La religión Metodista fue organizada por J & C Wesley en Inglaterra en 1739, cuando decidió separarse de los anglicanos.

José Smith inició el grupo mormón (Santos de los Ultimos Días), en Palmyra, N.Y. en 1830.

Los orígenes de la iglesia bautista se remontan al año 1609, cuando a John Smith fundó esta religión.

Teùfilo Lindley fundó la iglesia Unitaria en Londres en 1774.

El movimiento adventista del Séptimo día, fue creado por William Miller, un granjero americano bautista. La iglesia se organizó posteriormente hacia 1860.

El Ejército de Salvación es una iglesia evangélica creada por William Booth en Londres en 1865.

La religión de la Ciencia Cristiana se remonta a 1879 cuando María Baker Eddy decidió que necesitábamos una nueva religión.

La Iglesia Pentecostal o Asambleas de Dios comenzó alrededor de 1914 en Hot Springs, Arkansas.

La Iglesia Católica la fundó Jesucristo el día de Pentecostés en el año 33, en Galilea. Lee: Mateo 16,18-19 y Hechos 2.

Sí, la IGLESIA CATÓLICA es la única fundada por JESÚS sobre el Apóstol Pedro, y que perdurará hasta el fin del mundo. La única que tiene 2000 años de antigüedad. La única que tiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.

Jesús no delegó ni autorizó a nadie más que a Pedro para ser piedra de cimiento de su Iglesia. Por tanto, todos los fundadores de iglesias que aparecieron posteriormente, contravienen la expresa voluntad de Jesús.

Jesús le dijo a Pedro: «Y ahora Yo te digo que tú eres Pedro -o sea, Piedra- y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y los poderes del infierno no la podrán vencer» (Mt. 16, 18). Y Pedro hoy está representado por el Papa, Pastor de la Iglesia universal.
Jesús dijo: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» Mt. 28, 20 Y esta presencia de Jesús se ha mantenido y guardado hasta hoy en toda su integridad sólo en la Iglesia Católica, ya que es la única que ha perdurado sin interrupción desde su fundación hasta nuestros días. Es la única que ha sido objeto de esta presencia de Jesús desde su origen hasta hoy.
La Iglesia Católica tiene dos mil años de historia, dos mil años de vida, dos mil años con la presencia de Jesús en medio de nosotros. ¿Qué otra Iglesia puede lo mismo?

Bendito sea Dios, que en su infinita bondad, nos ha llamado a formar parte de la Iglesia Católica, la única querida y fundada por Jesús, la única que contiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.




El Vía Lucis, ¿qué es?

jueves, 22 de abril de 2010


Vía Lucis: camino de la luz, camino del Señor Resucitado


El Vía Lucis puede ser un medio para que los fieles comprendan vitalmente el segundo momento de la Pascua del Señor: la Resurrección. (Eduardo A. González)
En distintos países se ha comenzado a popularizar una práctica que se extiende durante todo el período de Pascua y muestra a Jesús, vencedor de la muerte, manifestándose como el Señor Resucitado.
En diciembre de 2001, la Santa Sede promulgó un Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, que elogió el Vía Lucís de la siguiente manera:
Un piadoso ejercicio del llamado vía lucís se ha desarrollado y extendido a muchas regiones en los últimos años. Siguiendo el modelo del VIA CRUCIS, los fieles meditan sobre las diversas apariciones de Jesús - de su Resurrección a su Ascensión - en las que muestra su gloria a los discípulos que esperaban la venida del Espíritu Santo (cf. Jn 14, 26, 16, 13-15; Lc 24, 49), el fortalecimiento de su fe, sometidos a la finalización de su enseñanza sobre el Reino y definirse con mayor precisión la estructura sacramental y jerárquica de la Iglesia… el Vía Lucis, siempre que se realice con fidelidad al texto Evangélico, puede ser un medio para que los fieles comprendan vitalmente el segundo momento de la Pascua del Señor: la Resurrección”.
El Vía Lucis, además, puede convertirse en una óptima pedagogía de la fe, porque, como se suele decir, “per crucem ad lucem” - “por la cruz a la luz”. Con la metáfora del camino, el Vía Lucis lleva desde la constatación de la realidad del dolor, que en el plan de Dios no constituye el fin de la vida, sino la esperanza de alcanzar la verdadera meta del hombre, es decir, la liberación, la alegría, la paz, que son valores esencialmente pascuales.
El Vía Lucis, finalmente, en una sociedad que con frecuencia está marcada por la ‘cultura de la muerte’, con sus expresiones de angustia y apatía, es un estímulo para establecer una ‘cultura de la vida’, una cultura abierta a las expectativas de la esperanza y a las certezas de la fe.
Para diseñar un Vía Lucis, se puede dividir el final del Evangelio de San Lucas y algunos textos de su otra obra, los Hechos de los Apóstoles, en las tradicionales Catorce Estaciones. Después de cada una se sugiere permanecer un instante en silencio, formular intenciones libres y acompañarse con cantos adecuados al tiempo pascual.

Historia
En el verano de 1988, el Padre Sabino Palumbieri, Profesor de Antropología en la Universidad Salesiana de Roma y fundador de la comunidad misionera Testigos del Resucitado, propuso la creación de un nuevo conjunto de las estaciones, centrado en la Resurrección y los acontecimientos posteriores de la misma, a fin de hacer hincapié en lo positivo, la esperanza de la historia cristiana que, aunque no ausentes de las Estaciones de la Cruz, está oculto por su énfasis en el sufrimiento. La primera gran celebración pública de esta devoción fue en 1990, tras lo cual ganó un mayor valor.
La fórmula era y es la de la devoción itinerante como participación en la vida y en la alegría del Señor Resucitado.
En 1989 el Vía Lucis es presentado al sucesor de Don Bosco, don Egidio Viganó que se implicó y nombró una comisión teológica para estudiar criterios y formularios diversificados. Surgieron algunos para comunidades parroquiales, otros para grupos comprometidos y para jóvenes y para personas consagradas. Existe también un texto para niños, para los cuales también hay una reelaboración dramatizada con base musical. Se ha publicado también el Vía Lucis para los que sufren.
El Vía Lucis, nacido en sencillez en y para el Movimiento, que estaba en busca de una oración que expresara el propio carisma, se difundió, por obra y gracia del Espíritu, tan rápidamente que en abril de 1990 se celebró solemnemente el primer Vía Lucis presidido por el sucesor de Don Bosco, Don Egidio Viganó, en Roma, sobre el suelo de las Catacumbas de San Calixto, con ocasión del Capítulo general de los salesianos. Y fue significativo celebrarlo solemnemente por primera vez allí donde reposan los mártires, testigos perennes de una fe inquebrantable en el Resucitado.
Siguió la notificación a Juan Pablo II, precisamente por parte del Rector Mayor. Algunos introdujeron enseguida en la propia diócesis la práctica del Vía Lucis como llegada a la alegría de la vida cristiana, después de la experiencia del Vía Crucis.

Comenzamos a transitar la Semana Mayor de los Cristianos

lunes, 29 de marzo de 2010




Con el Domingo de Ramos comenzó la Semana Santa, durante la cual la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén y finalizando con su Resurrección.

El Jueves Santo, a partir de la misa vespertina “en la Cena del Señor”, comienza el Triduo Pascual, que continúa durante el Viernes de la Pasión del Señor y el Sábado Santo, tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del domingo de Resurrección.

El Triduo Pascual es la etapa más solemne de la Semana Mayor de los Cristianos y en él se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo:

El Jueves Santo se celebra la misa de la Cena del Señor, con el recuerdo de la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, y se realiza el gesto del lavatorio de los pies. Ese día por la mañana se celebra también la Misa Crismal en la catedral, en la que el obispo del lugar bendice los Santos Óleos y los sacerdotes renuevan sus promesas (en algunas diócesis, especialmente las de territorio más extenso, esta misa se celebra con anticipación para que los sacerdotes puedan llegar a tiempo para presidir las celebraciones de sus comunidades).

El Viernes Santo la cristiandad revive la Pasión y Muerte de Jesús. Ese día no hay misa sino que se medita la Pasión del Señor, con celebración de la Palabra y Comunión y la adoración de la Santa Cruz. Es uno de los dos días del año en el que se debe observar el ayuno y la abstinencia (el otro es Miércoles de Ceniza).

El Sábado Santo no hay ningún oficio ni culto público. La celebración se realiza por la noche por lo que se la llama “Vigilia Pascual”. A partir de ese momento, los cristianos vivirán la alegría de la Resurrección de Cristo, que se prolongará a lo largo de cincuenta días.

La Semana Santa y el Triduo Pascual culminan el Domingo de Pascua y ese día se celebraran las misas de Pascua de Resurrección. La Resurrección de Jesús constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo, por eso es la fiesta máxima de la cristiandad.

En 2010 las fechas de Semana Santa son: Jueves Santo: 1 de abril, Viernes Santo: 2 de abril, Sábado Santo: 3 de abril y Domingo de Pascua o de Resurrección: 4 de abril.

Normas para preparar y celebrar las fiestas pascuales
El 16 de enero de 1988, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió a todos los obispos del mundo una carta circular, firmada por el entonces prefecto, el cardenal Pablo Agustín Mayer, en la que se daban nuevas normas para la preparación y celebración de la Semana Santa y la Pascua. El texto completo del documento se encuentra disponible en el sitio de AICA y se puede acceder ingresando www.aica.org apartado Documentos - Congregación para el Culto Divino.

Semana Santa en la Argentina
En las parroquias, capillas, iglesias y templos de todo el país se vivirá la Semana Santa con las celebraciones litúrgicas correspondientes y también con las más diversas actividades (retiros, encuentros de oración, etc.).
Artículo prublicado en www.aica.org

Tiempo litúrgico de Cuaresma

miércoles, 17 de febrero de 2010


Los cristianos, como todos los hombres, vivimos inmersos en el tiempo y lo medimos con diversos calendarios (calendario laboral, calendario impositivo, calendario escolar, etc.). De la misma manera, en la Iglesia existe un calendario durante todo el año que incluye épocas determinadas llamadas “tiempos litúrgicos”. Esto es así porque necesitamos ordenar nuestras vivencias de los misterios que integran la fe, y esos misterios, a su vez, se fueron manifestando y desplegando a lo largo del tiempo. Aparecen así fiestas significativas como la Navidad, la Pascua, las fiestas patronales, etc.Particular significado cobran los días en que toda la cristiandad recuerda y celebra los últimos días de Jesús de Nazareth y simultáneamente el acontecimiento que nutre la fe de modo decisivo: la resurrección de Cristo, es decir, su triunfo definitivo sobre la muerte. Son los días que integran la Semana Santa.La Semana Santa no es estrictamente un tiempo litúrgico. Ella se inicia el domingo “de la Pasión del Señor o de Ramos” que está situado dentro del tiempo litúrgico de la Cuaresma. Y este tiempo se extiende cuarenta y tres días desde el llamado Miércoles de Ceniza y hasta el Jueves Santo por la tarde. Todos esos días tienen como finalidad y objetivo preparar adecuadamente a los cristianos para vivir los momentos culminantes de la Semana Santa.

(Extraído del libro Viviendo, paso a paso, la Semana Santa. Ediciones Paulinas. Autor Pbro. Cristian Gramlich Director Nacional de Liturgia de la Conferencia Episcopal Argentina)

 

¿Qué es la Cuaresma?

martes, 16 de febrero de 2010



Iniciar y vivir la Cuaresma no puede quedarse sólo en una serie de ritos, prácticas y devociones.
La Cuaresma es el “tiempo de gracia y salvación” que Dios nos ofrece para que edifiquemos en nuestra vida una fe que nos permita cobijarnos de la intemperie y de las inclemencias que el mundo nos presenta, del mismo modo que un hogar nos protege de los elementos externos.
Este tiempo de gracia pide de nosotros un compromiso de ponernos manos a la obra.

La Cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y entrega a nuestro prójimo, en este periodo se nos da la posibilidad de prepararnos para la Pascua realizando un discernimiento de nuestra vida. Pero ¿Qué es realmente la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y para vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

40 DÍAS
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

"Por eso, la liturgia cuaresmal nos invita (...) a rechazar el pecado y el mal y a vencer el egoísmo y la indiferencia. La oración, el ayuno y la penitencia, las obras de caridad con los hermanos, se transforman así en senderos espirituales que debemos recorrer para volver a Dios". Benedicto XVI

Durante la Cuaresma, Dios nos llama especialmente a convertimos de nuestros pecados y a vivir como verdaderos discípulos de Jesús. Es decir, Dios nos llama a recuperar el ritmo y el estilo de vida de un verdadero creyente, que sea consciente de la vocación que ha recibido en el Bautismo.

La Iglesia propone tres formas tradicionales y de profundas raíces bíblicas para vivir pedagógicamente esta conversión: la oración -como forma de recobrar el diálogo de amistad con Dios, perdido con el pecado-; la limosna -como expresión de solidaridad con los más pobres, en los que Cristo prometió estar presente; y el ayuno -como actitud de no vivir apegados al propio interés y egoísmo, sino abiertos a los demás-.

Dios se hace especialmente cercano en este tiempo. Que su Gracia, el don de la Eucaristía, nos dé ánimo para que esta tiempo que hoy comenzamos dé lugar a que podamos celebrar la Pascua con la alegría que nos da el tener una fe robusta, bien cimentada, apoyada en la Roca que nunca falla: Jesús Resucitado.

Hola, gente. Feliz Navidad a todos!

martes, 29 de diciembre de 2009

Todavía estamos en tiempo de Navidad y muchos son los deseos que hemos recibido y a la vez transmitido a otros, ya sea en forma personal, telefónica, vía correspondencia o por Internet. Los siguientes artículos, muy interesantes por cierto, nos hablan de la Navidad y todo lo que ello significa, pero a la vez nos muestra que es para muchos esta festividad.


Bergoglio: "Nos han secuestrado la Navidad y hay que rescatarla".
Buenos Aires, 28 Dic. 09 (AICA)
"Un obispo dijo públicamente 'nos han secuestrado la Navidad'. Parece que la Navidad es correr detrás de las lucecitas, colmar los shopping abiertos hasta las cuatro de la mañana, todos apurados, y con la cabeza en mil cosas. Después cuando reposamos un poco, ya se nos pasó. Ese es el sentido de la Navidad, ese es el sentido de la luz de Dios en medio de las tinieblas. Me gustó la frase. Nos han secuestrado la Navidad y hay que rescatarla. Rescatarla abriendo el corazón a la luz. ¿Cómo se hace en medio de las tinieblas? Al igual que los pastores, el ángel les dice: 'No teman, esto les servirá de señal' Y cuál es la señal, un Niño, nos marca la ternura de Dios", dijo el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio en la tradicional Misa de Gallo en la catedral metropolitana. También criticó que en las fiestas navideñas prime el sentido comercial por sobre el religioso y verdadero.
 
Sin la lógica del pesebre, el 26 de diciembre todo seguirá igual.
Rafaela (Santa Fe), 28 Dic. 09 (AICA)
“Aproximándonos a la fiesta de Navidad solemos saludarnos con la expresión y el deseo de ‘feliz Navidad’, o el menos definido ‘felices fiestas’. Las tarjetas de salutación, la ornamentación de locales comerciales y de la vía pública también nos ponen en el clima festivo navideño. La publicidad en sus distintas expresiones nos provoca y estimula a hacer fiesta consumiendo, recogiendo -algo deformada- la práctica generosa del simpático Papá Noel o Santa Klaus, que no es más que el viejo San Nicolás, que ha llegado hasta nosotros desde los países nórdicos con una importante y decisiva escala previa en Estados Unidos de Norte América”. Así comienza un artículo escrito por el obispo de Rafaela, monseñor Carlos María Franzini, con motivo de la Navidad y que fue difundido en los medios impresos locales. El prelado advierte que ese “ritual” corre el riesgo de desconectarse “de su origen y de su sentido más profundo”, por lo que aconseja no perder de vista “la sencillez y austeridad del pesebre”.

Ciudad del Vaticano, 28 Dic. 09 (AICA)
El Papa Benedicto XVI pidió este jueves a todos dejar el egoísmo, los intereses personales y las divisiones para recibir al niño Jesús en esta Navidad, durante la misa de Nochebuena en la basílica de San Pedro, que lucía colmada. "El egoísmo, tanto del grupo como el individual, nos tiene prisioneros de nuestros intereses y deseos, que contrastan con la verdad y nos dividen unos a otros. Despertar, nos dice el evangelio. Salir para entrar en la comunión del único Dios", subrayó. Asimismo, recordó que "despertar" significa escuchar a Dios y darle un espacio en la vida diaria, mientras la mentalidad del mundo actual y la variedad de las diversas experiencias son capaces de reducir la sensibilidad para con El.



ADVIENTO

sábado, 28 de noviembre de 2009

El domingo 29 comenzamos un nuevo tiempo litúrgico, y a la vez un nuevo ciclo en la liturgia católica, el Ciclo C año par; del cual hablaremos más adelante. Hoy nos centraremos en hablar acerca del Adviento y de su corona, propia de este tiempo.

¿QUÉ ES EL ADVIENTO?


La palabra "Adviento" viene del latín Adventus y significa "advenimiento", es decir, "llegada" y es una etapa de 4 semanas en la que nos preparamos para la Navidad.
Así como preparamos la casa para recibir a un invitado muy especial y celebrar su estancia con nosotros, durante los 4 domingos que van antes de la fiesta de Navidad, los cristianos preparamos nuestra alma para recibir a Cristo y celebrar con El su presencia entre nosotros.

Ahora que se acerca la Navidad, dedicamos mucho tiempo, dinero y esfuerzo a "preparar" cómo vamos a celebrar la Noche Buena, con quién vamos a estar, qué vamos a regalar, qué vamos a comer...

Pero todo este ajetreo no tiene sentido si no consideramos que Jesús es el festejado, a quien tenemos que acompañar y agasajar ese día

Y ¿CÓMO NOS VAMOS A PREPARAR PARA EL NACIMIENTO DE JESÚS?

Se trata de mejorar nuestra vida, preparar nuestro corazón para que pueda nacer Jesús en él. Y la manera de prepararlo es con la oración, el sacrificio y la generosidad hacia los que nos rodean, es decir, tenemos que ser mejores en nuestra vida para recibir a Jesús.


Algunas maneras de prepararnos son:
• Hacer una corona de Adviento para hacer la ceremonia cada semana. Esta es una corona que tiene en el centro 4 velas. Cada semana, en familia, se leen unas lecturas, se hace una oración y se prende una vela para recordar que Jesús trajo la luz al mundo.
• Hacer un calendario con los días que faltan para Navidad y hacer un propósito diario, como estar alegre todo el día, rezar un Padre Nuestro, dar algo mío a la gente necesitada, visitar a Jesús en el Sagrario, visitar a algún pariente enfermo, rezar el Rosario


¿QUÉ HACE LA IGLESIA DURANTE EL ADVIENTO?
Este tiempo de Adviento tiene dos significados:
• Preparación para la Navidad.
• Espera y preparación para la segunda venida de Jesús al final de los tiempos.
La Iglesia, durante las 4 semanas anteriores a Navidad y especialmente los domingos, dedica todas las lecturas, y la Misa a hablar y meditar acerca del nacimiento de Jesús en la tierra el día de Navidad. Y también a meditar acerca de su próxima llegada triunfal al final de los tiempos, y la disposición que debemos tener para recibirlo en ese día que no sabemos cuándo será.

La Iglesia utiliza el color morado en los ornamentos de los Sacerdotes y en las celebraciones, para recordarnos la actitud de cambio, preparación y sacrificio que debemos tener.

La Iglesia tiene un calendario que se llama "litúrgico", de acuerdo al cual vivimos todas las celebraciones importantes (Navidad, Semana Santa, Pentecostés, etc.) a lo largo de un año. Este año es diferente del año normal de calendario. Este año litúrgico empieza el Primer Domingo de Adviento y termina el día de la Fiesta de Cristo Rey (que fue el pasado domingo 22 de noviembre).

SIGNIFICADO DE LA CORONA DE ADVIENTO
• EL CIRCULO. El círculo es una figura geométrica que no tiene principio ni fin. La corona de adviento tiene forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin, es eterno. También nos ayuda a tomar conciencia de que de Dios venimos y a El vamos a regresar.
• EL VERDE DE LAS HOJAS. La corona se hace de follaje verde (ramas de pino o de cualquier árbol) y esto representa que Cristo está vivo entre nosotros (el verde es vida), además de que nos recuerda nuestra vida de gracia y la esperanza que debemos tener durante el Adviento.
• LAS VELAS. Las 4 velas representan los 4 domingos de Adviento. Las 3 primeras que se encienden son moradas para recordarnos el espíritu de vigilia y preparación que debemos tener para prepararnos. La última vela es rosada o blanca y simboliza que la llegada del Señor está muy cerca. El día de Navidad las velas se sustituyen por rojas que simbolizan el espíritu de fiesta de la reunión familiar.
• LA LUZ. La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que buscamos desde siempre porque nos permite ver el mundo y nuestro interior. Cada domingo se enciende una vela. El hecho de ir prendiendo una a una poco a poco nos recuerda como conforme se acerca la luz, la oscuridad se va disipando. Jesús es la luz del mundo.

RECETA PARA VIVIR BIEN EL ADVIENTO
Reconcíliate: Con Dios (en la Confesión) y con tu prójimo.
Comparte: Da un poco de tu tiempo, tu dinero y tus cosas a otros que lo necesiten (aunque tengas poco, comparte lo poco que tengas).
Comulga: Acércate a Jesús en la Eucaristía, vive tu Misa, ve a Misa no solamente en domingo.
Ora: Dedica un poco de tu tiempo para hablar con Dios. Uno tiene tiempo para lo que ama. Si amas a Dios, dále un poco de tu tiempo.
Material extraído de la Pastoral Juvenil Coyuca - México


















LAS ADVOCACIONES DE LA VIRGEN MARÍA

jueves, 26 de noviembre de 2009

Se conoce como advocaciones, a las distintas formas de nombrar o referirnos a la Santísima Virgen. Es común que muchos cristianos, por falta de información o mejor dicho "formación", confundan esos distintos nombres con distintas santas o "virgencitas", como suelen llamarle. La Madre de Jesús es la Virgen María. Y los católicos solemos "apodarla" de distintas maneras. Ella misma, por voluntad propia ha querido manifestar su deseo de llamarse en diferentes formas, así como en el caso de Guadalupe en México, etc. En otros casos para dejar testimonio del lugar en donde se ha manifestado la Virgen, se la llama con el nombre de la localidad en donde aconteció el hecho, como en el caso de Lourdes, Fátima, Luján, etc.



De esta manera, encontraremos que llamamos a María como "Nuestra Señora del Rosario", Virgen de Lourdes, Virgen de Fátima, Nuestra Señora de la Paz, Madre de la Eucaristía, La Virgen del Carmen, La Virgen de la Medalla Milagrosa, y cientos de formas más. Pero siempre nos referimos a nuestra Santa Mamá del Cielo. ¿Que niño no ha llamado a su madre de cientos de maneras cariñosas? Es por eso que no debemos confundirla, como si se tratara de distintas personas o distintas santas.


Apariciones de la Virgen María

Las apariciones de María empezaron en los años 40 después de Cristo, probablemente antes de que falleciera, ante el Apóstol Santiago en Saragoza, España. Ella se les ha aparecido a otros en intervalos irregulares a través de los dos mil a-os desde el nacimiento de Jesús. Las características de sus apariciones se han mantenido de manera consistente. Ella usualmente en un globo de una Purísima luz blanca, vestida con una túnica larga y la cabeza cubierta con una variedad de colores dependiendo del tipo de mensaje que vaya a dar. Sus pies están usualmente rodeados por una nube o niebla y ocasionalmente se la ve llevando a su hijo en los brazos. Un número de sus apariciones son precedidas por inusuales fenómenos tales como la observación de rayos y truenos en un cielo límpido, las apariciones de seres angelicales o nubes de formas con significancia religiosa tales como una cruz o una puerta abierta así como otros inexplicables eventos.