Un poco de catequesis sobre el Día del Pontífice

martes, 29 de junio de 2010

Hoy, 29 de junio, es la festividad de San Pedro y San Pablo, y por ellos la Iglesia celebra el Día del Sumo Pontífice o Papa.
Nos toca vivir, a todos como iglesia, tiempos difíciles, y si para nosotros son tiempos duros cunato más lo será para Benedicto XVI. Elevemos una oración a la Santísima Trinidad para que el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo lo fortalezcan en la fe, en la conducción de la Iglesia y en el amor al gran rebaño que se le ha confiado. Que el Espíritu Santo siga asistiendo a nuestro Papa como lo ha hecho siempre.








Para conocer un poco más sobre el significado de Papa, su función y demás, aquí va un breve resúmen:

¿Qué significa la palabra "PAPA"?
a) El primer significado corresponde a las iniciales de 4 palabras latinas:
* Petra * Apostoli * Potestatem * Accipiens
y se traducen así: "El que recibe la Potestad del Apóstol Pedro"

b) El segundo significado es el que corresponde a la unión de las dos primeras sílabas de estas palabras latinas:
PAter Pastor: que se traducen como "PADRE Y PASTOR"

¿Cuál es la potestad del Apóstol San Pedro?

• Es la de ser VICARIO DE CRISTO EN LA TIERRA. (Mateo 16,18-19)
• Ser Cabeza visible de la Iglesia.
• Ser el Obispo de Roma.
• Tener el PRIMADO DE AUTORIDAD entre todos los obispos.
• «Confirmar en la fe a los hermanos Obispos». (Lucas 22»32)
• Ser el jefe de la jerarquía Católica.
• Ser infalible en la Doctrina Católica, en materia de Fe y Costumbres". (Vat. I)
• Tener la asistencia del Espíritu Santo para gobernar a la Iglesia.

¿Por qué se le llama «PADRE Y PASTOR»?
Porque él es el que cuida a todos los hijos de Dios, con cariño y con atenciones de verdadero Padre y vela por la santidad de todos. Por eso cariñosamente le llamamos también «SANTO PADRE».
Se le llama «PASTOR» (o Pastor Supremo) porque recibió de Jesucristo el encargo de cuidar el rebaño la Iglesia, que es una forma tradicional de llamar a los fieles católicos. (Juan 21, 15-17).

¿Cómo consta que Jesucristo quiso conceder la Autoridad Suprema de la Iglesia al Apóstol San Pedro?
Hay tres textos muy importantes en el Santo Evangelio:
• MATEO 16, 16-19: "Yo te digo a ti que eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves,, del Reino de los Cielos y todo lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y todo, lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos". (Este texto nos habla de la Promesa hecha por Jesús única y exclusivamente a Pedro).
• LUCAS 22,32: "Tú confirma en la fe a tus hermanos" - (Es la función directiva en la fe, que Jesús confiere a Pedro).
• JUAN 211 15-17: Jesús Resucitado le dice tres veces a San Pedro: «¿Me amas?»; Pedro responde tres veces: -«Sí, Señor, Tú sabes que te amo». Entonces Jesús, por tres veces, le ordena «Apacienta mis corderos, Apacienta mis Ovejas». (Es el encargo directo y explícito de Jesús a Pedro, para que esté al frente de la Iglesia.

¿Qué otros poderes le da Jesús a San Pedro?
Los poderes que son comunes al resto de los Apóstoles: Predicar y Bautizar (Mateo 28, 19-20); Hacer milagros (Mateo 10,8); Perdonar o retener los pecados (Juan 20,22-23).

¿Qué significa ser VICARIO DE CRISTO en la Tierra?
Significa «Hacer las veces de Cristo», enseñando, gobernando, dirigiendo, animando y sirviendo a todos los fieles. Cristo ya murió, resucitó y subió al cielo, pero deja en su lugar aquí en la tierra al Papa, que tiene una especial asistencia del Espíritu Santo para poder cumplir con esta misión de representar a Cristo.

¿Por qué el PAPA es el Obispo de Roma?
Porque es el sucesor legítimo de San Pedro, que fue Obispo de Roma y ahí murió como mártir de Jesucristo. Roma es la Diócesis más importante del mundo. Ahí están los restos de San Pedro.

¿Por qué el PAPA es INFALIBLE?
Porque el Espíritu Santo lo asiste de manera muy especial para que no cometa errores cuando habla solemnemente («Ex Cathedra») como jefe de la Iglesia Universal. Es infalible en materia de Fe y Costumbres. Todo lo cual quiere decir que, por una gracia especial del Espíritu Santo, no puede enseñar doctrinas contrarias a la Doctrina de Cristo.

Un poco de catequesis sobre el Día del Pontífice

Hoy es la festividad de San

El 13 de julio todos a la Municipalidad

lunes, 28 de junio de 2010

El 13 de julio te invitamos a que te sumes a la marcha en defensa del matrimonio entre hombre y mujer, de la familia y de la vida.
Te esperamos a las 18 horas frente a la Municipalidad. Desde allí partiremos caminando por las calles de nuestra ciudad reflexionando sobre el matrimonio, la familia y la vida. Sumá tu firma a la Adhesión a la Declaración Ciudadana por la vida y la Familia. Si todavía no lo hiciste acercate a la parroquia.
"Queremos papá y mamá" es el lema de la marcha que se hará el 13 de julio frente al Congreso Nacional. Nosotros nos sumamos desde Pringles por los chicos argentinos, por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nosotros. Sumate vos también.

El milagro eucarístico que dio origen a la Fiesta de Corpus Christi

sábado, 5 de junio de 2010

Se lo conoce como el Milagro de Bolsena, ciudad italiana y ocurrió en un período difícil de la Iglesia Católica: la Edad Media. El nombre del sacerdote Pedro de Praga está unido en forma indisoluble a uno de los milagros eucarísticos más extraordinarios de la historia de la Iglesia. Mañana la Iglesia celebra la fiesta de Corpus Christi.


Sin dudas, el prodigio más importante dentro de la historia del cristianismo es la herencia que Cristo nos dejó al instituir la eucaristía durante la Última Cena, y que representa la primera misa en la historia de la humanidad.
Pero vamos a ocuparnos de este milagro, considerado el más importante de su tipo ocurrido en el año 1263 en la ciudad de Bolsena, al norte de Roma, el cual originó que se instituyera la celebración de Corpus Christi, la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo que celebramos al domingo siguiente a la de la Santísima Trinidad y que fue instituida por el Papa Urbano IV en 1264 para afirmar la presencia real de Jesús en la Eucaristía, en contra de los cuestionamientos de algunas personas de la época que negaban tal presencia.

Historia de un milagro
Hacia el siglo XIII, una religiosa, la hermana Juliana de Liege experimentó en varias ocasiones la visión de la luna con una línea negra. En una de esas tantas experiencias, sintió que Jesús le decía que la luna representaba al año litúrgico con todas sus fiestas, pero que esa raya negra indicaba la ausencia de una fiesta que honra a la Eucaristía. La hermana Juliana –hoy beata- hablaba de estos hechos con el padre Santiago Pantaleón, quien luego sería el Papa Urano IV. Ambos personajes vivieron en la Edad Media, período difícil y vergonzoso para la Iglesia Católica. Corrupción y herejías eran expuestas por figuras fuertes dentro de la misma Iglesia, una de las más graves fue la duda que se sembró en cuanto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ocasionando grandes confusiones y problemas de fe para muchos.
Sin embargo, el Señor balanceó la oscuridad con la luz y el resplandor de grandes hombres, como San Francisco de Asís, Santo Domingo, San Antonio de Padua, Santo Tomás de Aquino, gran defensor de la Eucaristía; el Papa Urbano IV, que instituyó la fiesta de Corpus Christi y… el Milagro Eucarístico ocurrido en 1263 en Bolsena, relacionado con un sacerdote llamado Pedro de Praga.

Hombre de poca fe
La historia no se ocupa de la vida de Pedro de Praga ni antes ni después de que ocurrió el milagro. Se que era un buen hombre, de grandes virtudes, pero a causa de las corrientes ideológicas que se desataron por aquel tiempo, atravesó grandes dudas sobre la presencia física de Jesús en la Eucaristía.
Luego de separarse de la Iglesia Católica -no creía en la transubstanciación- se arrepintió y buscó su reintegración a la Iglesia. Con este fin se encaminó desde Alemania a la Santa Sede para visitar las tumbas de san Pedro y san Pablo y así mostrar su arrepentimiento, haciéndoselo también saber a las autoridades eclesiásticas.
En su viaje el sacerdote llegó a Bolsena y decidió alojarse allí. En esta ciudad le solicitaron insistentemente celebrar una misa, ya que debido a la persecución religiosa en dicho lugar eran escasos los sacerdotes. Pedro de Praga accedió y pidió hacerlo en la capilla de Santa Cristina, una niña mártir de los primeros tiempos de la Iglesia; milagroso altar el de la santa. Pedro estaba buscando toda la ayuda que pudiera encontrar y solamente conocía una manera: pedir. El tenía fe, pero no lo sabía. No pedía ayuda fuera de la Iglesia, no le pedía ayuda a los hombres porque sabía que la única forma en que podía recobrar su fe y hacerse santo era a través de Jesús.
Al amanecer hizo la única cosa que sabía hacer: fue a la capilla celebrar la santa misa. Al llegar al momento de la consagración nuevamente dudó, pero tuvo como respuesta un hecho insólito: cuando elevó la hostia muy alto sobre su cabeza y pronunció las palabras «esto es mi cuerpo», el pan sin levadura se convirtió en carne, empezó a sangrar profusamente y la sangre cayó sobre el corporal; y el vino contenido en el cáliz se convirtió en sangre.
El sacerdote, asustado y no sabiendo exactamente qué hacer, envolvió la hostia en el corporal, lo dobló y lo dejó en el altar sin percatarse de las gotas de sangre que habían caído en el piso de mármol, enfrente del altar.

La fiesta del Cuerpo de Cristo
El padre Pedro inmediatamente fue a contar lo que le había sucedido al Papa Urbano IV, en ese tiempo residente en Orvieto, a poca distancia de Bolsena. El pontífice mandó a un obispo al lugar para que hablara con el sacerdote de la Iglesia y poder verificar lo que el padre Pedro le había dicho y para traer a Orvieto la Hostia Sagrada y el corporal. Cuando el Papa Urbano vio aquel milagro eucarístico, se arrodilló al ver al Señor convertido ante él, en forma física. En el balcón del palacio papal lo elevó reverentemente y se lo mostró a las personas de la ciudad, proclamando que el Señor realmente había visitado su pueblo y declaró que el milagro eucarístico de Bolsena realmente había disipado las herejías que habían estado extendiendo sin ton ni son por Europa.
En la catacumba de Santa Cristina se conserva la hostia convertida en carne, mientras que en Orvieto se conservan el corporal sobre el que se derramó la sangre emanada.
Durante el año siguiente el Papa Urbano IV se ocupó casi exclusivamente en la labor de escribir la bula papal, Transiturus, la cual fue publicada el 11 de Agosto de 1264. Con esa bula instituyó la fiesta de Corpus Christi en honor del Santísimo Sacramento, la Eucaristía.
Muchos son los milagros que se han sucedido en el mundo a la largo de la historia desde aquel de Bolsena. La lista es extensa, los más conocidos son los de Lanciano –primer milagro eucarístico ocurrido hacia el año 700-, el de Siena, Cascia y Bologna en Italia; en todos ellos, y a pesar de los años, pueden ser vistos por cualquier persona, creyente o no. La ciencia a buscado explicar de un modo científico cómo una hostia se haya convertido en un trozo de carne con las propiedades y características de una persona viva, o que al partir una hostia la misma conserve el mismo peso en cada una de esas partes como si fuera un todo, muchos científicos incrédulos han cambiado su pensar después de no encontrar explicación alguna.
Santarem de Portugal, el de Avignon en Francia, el de San Antonio de Papua y la mula, son también milagros de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

¿Qué es la Eucaristía para mí?

miércoles, 2 de junio de 2010

El próximo domingo 6 de junio estaremos celebrando con toda la Iglesia Católica mundial la Fiesta de Corpus Christi, la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. El siguiente artículo busca que reflexionemos en el sentido de que es la Eucaristía para nosotros, material con el que trabajamos la última reunión.


Para muchos, la Misa no tiene sentido alguno y por lo tanto solo asisten cuando hay un bautismo de algún familiar, un casamiento o el aniversario de bodas o de fallecimiento de un amigo o familiar. Otros participan por costumbre u obligación. Para otros, en cambio, la Eucaristía significa un encuentro con los hermanos, en torno a la mesa de la Palabra y a la mesa eucarística que nos ofrece Jesús; es decir, la Eucaristía representa lo más importante en sus vidas, como dice el Concilio Vaticano II: hacen de la Eucaristía “fuente y cumbre de su vida espiritual” (L.G # 11)

Tratemos de profundizar en la respuesta a esta pregunta a partir de cuatro definiciones:
1. La Eucaristía es una celebración de la comunidad: la identidad del cristiano se funda sobre el reunirse, el hacer comunidad, el ser solidario, el convivir y compartir con los demás. Jesús vivió en comunidad. Dios es una comunidad de Amor. Así, cuando la comunidad cristiana se reúne es para responder a la Palabra de Dios que nos convida. Nuestro estar reunidos es respuesta a Dios que nos convoca. Esto es muy importante porque tiene que ver con nuestra misma vida. Recordemos que necesitamos vivir en comunidad, en comunión con otros, la soledad no es buena para el ser humano.
La Eucaristía comienza con la llamada a ser pueblo de Dios, reunidos por Jesús (ritos iniciales) Se trata de pasar del individualismo a la comunión con Dios, de la dispersión a la unidad, un éxodo de esta tierra a la casa del Padre.
Reunirse para celebrar la Eucaristía, no significa cumplir con un precepto, sino identificarse como cristianos. Es por lo tanto imposible para un cristiano pasar el domingo sin participar en la asamblea eucarística (lo ideal sería no pasar un día sin asistir a la Eucaristía). La Iglesia no es un movimiento de individuos que hace referencia a Cristo. Ser Iglesia significa responder a la llamada a constituirnos en asamblea reunida alrededor de la Palabra y del Pan. Sólo así la Iglesia se vuelve signo visible de la historia de la salvación, signo del amor de Dios, signo del pueblo de los salvados.
Dice el monje Enzo Bianchi: “no es posible celebrar la Eucaristía a solas, aislándose de la comunidad... pues, la Iglesia no puede renunciar a reunirse si no quiere disolverse” El pasaje de Hch 2, 42 nos explica muy bien este punto con respecto a la Eucaristía.
2. La Eucaristía es el fundamento de la vida del cristiano: La Iglesia vive de la Eucaristía. Por eso, la Iglesia dirige su mirada continuamente a su Señor, presente en el Sacramento del altar, en el cual descubre la plena manifestación de su inmenso amor. La sagrada eucaristía, en efecto contiene todo el bien espiritual de la Iglesia; es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo (Ecclesia de eucharistia # 1)
Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan.
La Eucaristía no es una devoción, sino que es parte de un proyecto: cuando creó al hombre, Dios ya tenía en su corazón la Eucaristía. La Eucaristía crea la vida de la iglesia; pero como la Iglesia somos nosotros, entonces nos da la vida a nosotros.
Todo lo que uno vive en su rutina diaria recibe sentido y es iluminado por la Eucaristía, Vida que entra en la vida. Descubriendo la Eucaristía como misterio, descubrimos quién es Dios, quienes somos nosotros: criaturas hechas hijos y amados por El.
Dejemos de sentirnos solos, abandonados, condenados a vivir una vida sin sentido, como si fuéramos fichas perdidas en un tablero. La Eucaristía da sentido total y pleno a nuestras vidas, nos da sentido de la fraternidad, de la gratuidad, del encuentro con Dios, de la acción de gracias. La Eucaristía crea una dinámica nueva en nuestra vida. San Juan nos explica muy bien en el capítulo 6 de su evangelio la importancia de la Eucaristía en nuestra vida.
3. La Fiesta de la Pascua: En la última cena, Cristo instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia cuando el sacerdote, que representa a Cristo, realiza lo que el mismo Señor hizo y encargó a sus discípulos que hicieran en memoria de él.
Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado a sus discípulos en otro momento: dar su Cuerpo y su Sangre (Mt 26, 17-29; Mc 14, 12-25; 1 Co 11, 23-26) Al celebrar la última cena con sus apóstoles, en el transcurso del banquete pascual, Jesús dio sentido definitivo a la Pascua Judía (Ex12, 1-28) En efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la cena y celebrada en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino (C.I.C # 1339-# 1340)
4. La Eucaristía es un sacrificio: La Eucaristía es el sacrificio de la Cruz que se perpetúa por los siglos. Esta verdad la expresan bien las palabras con las cuales, el pueblo responde a la proclamación del " misterio de la fe " que hace el sacerdote: " Anunciamos tu muerte, Señor”.
Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de su Señor, se hace realmente presente este acontecimiento central de salvación y " se realiza la obra de nuestra redención”. Este sacrificio es tan decisivo para la salvación del género humano, que Jesucristo lo ha realizado y ha vuelto al Padre sólo después de habernos dejado el medio para participar de él, como si hubiéramos estado presentes. Así, todo fiel puede tomar parte en él, obteniendo frutos inagotablemente.
¿Qué más podía hacer Jesús por nosotros? Verdaderamente, en la Eucaristía nos muestra un amor que llega " hasta el extremo " (Jn 13, 1), un amor que no conoce medida.
La Iglesia vive continuamente del sacrificio redentor, y accede a él no solamente a través de un recuerdo lleno de fe, sino también en un contacto actual, puesto que este sacrificio se hace presente, perpetuándose sacramentalmente en cada comunidad que lo ofrece por manos del ministro consagrado. De este modo, la Eucaristía aplica a los hombres de hoy la reconciliación obtenida por Cristo una vez por todas para la humanidad de todos los tiempos. En efecto, " el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio”.
Por todo lo anterior, es que se hace muy necesario formarnos en este tema, bien sabemos que la falta de formación es la principal causa de que muchos sientan apatía por asistir a la Misa o asisten sin poner atención. Entre más nos formemos en el tema de la Eucaristía más vamos a comprender su significado y así la podremos vivir intensamente, sin importar quien la celebre, quién cante, con qué amigos voy, etc.

Fuente Temas de formación para jóvenes – Pastoral Juvenil de Coyuca

Siete ventajas preciosas para el que porpaga la devoción al Espíritu Santo

miércoles, 26 de mayo de 2010


1ª Se crea un lazo de amor entre nuestra alma y la Tercera Persona de la Santísima Trinidad
2ª Un aumento notable de todas nuestras devociones, especialmente a la Sagrada Eucaristía, al Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen.
3ª Una seguridad de recibir en el alma más inspiraciones del Espíritu Santo y la fuerza para ponerlas en práctica.
4ª Procurar de una manera excelente la gloria de Dios, trabajando cada día en hacer conocer y amar al Santificador de las almas.
5ª Trabajar muy especialmente por el advenimiento del reinado de Dios en el mundo, por la acción del Espíritu vivificante.
6ª Ser verdadera y prácticamente apóstol del Espíritu Santo
7ª Atraer sobre el alma auxilios espirituales del Espíritu Santo, más íntima unión con Dios por medio del Santificador, mayor progreso en la oración mental, más consuelo y hasta alegría en la hora de la muerte, después de tan sublime apostolado.

El invocar a menudo al Espíritu Santo es prenda segura de acierto en las situaciones variadas de nuestra vida.

Los doce frutos del Espíritu Santo

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: “caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad” (Ga 5,22-23, vulg.). (1832, CIC)

De los frutos de caridad, de gozo y de paz
Los tres primeros frutos del Espíritu Santo son la caridad, el gozo y la paz. Estos tres frutos están unidos y se derivan naturalmente uno del otro.
-La Caridad o el amor ferviente nos da la posesión de Dios
-El Gozo nace de la posesión de Dios, que no es otra cosa que el reposo y el contento que se encuentra en el goce del bien poseído.
-La Paz que, según San Agustín; es la tranquilidad en el orden. Mantiene al alma en la posesión de la alegría contra todo lo que es opuesto. Excluye toda clase de turbación y de temor.

De los frutos de Paciencia y Mansedumbre
- La Paciencia modera la tristeza.
- La Mansedumbre modera la cólera.
Los frutos anteriores disponen al alma a la paciencia, mansedumbre y moderación. Es propio de la virtud de la paciencia moderar los excesos de la tristeza y de la virtud de la mansedumbre moderar los arrebatos de cólera que se levanta impetuosa para rechazar el mal presente. El esfuerzo por ejercer la paciencia y la mansedumbre como virtudes requiere un combate que requiere violentos esfuerzos y grandes sacrificios.

De los frutos de bondad y benignidad
Estos dos frutos miran al bien del prójimo.
La Bondad y la inclinación que lleva a ocuparse de los demás y a que participen de lo que uno tiene.
La Benignidad. No tenemos en nuestro idioma la palabra que exprese propiamente el significado de benígnitas. La palabra benignidad se usa únicamente para significar dulzura y esta clase de dulzura consiste en tratar a los demás con gusto, cordialmente, con alegría, sin sentir la dificultad que sienten los que tienen la benignidad sólo en calidad de virtud y no como fruto del Espíritu Santo.

Del fruto de longanimidad (perseverancia)
La longanimidad o perseverancia nos ayudan a mantenernos fieles al Señor a largo plazo. Impide el aburrimiento y la pena que provienen del deseo del bien que se espera, o de la lentitud y duración del bien que se hace, o del mal que se sufre y no de la grandeza de la cosa misma o de las demás circunstancias. La longanimidad hace, por ejemplo, que al final de un año consagrado a la virtud seamos más fervorosos que al principio.

Del fruto de la fe (fidelidad)
La fe como fruto del Espíritu Santo, es cierta facilidad para aceptar todo lo que hay que creer, firmeza para afianzarnos en ello, seguridad de la verdad que creemos sin sentir repugnancias ni dudas, ni esas oscuridades y terquedades que sentimos naturalmente respecto a las materias de la fe.

De los frutos de Modestia, Continencia (templanza) y Castidad
La modestia regula los movimientos del cuerpo, los gestos y las palabras. Como fruto del Espíritu Santo, todo esto lo hace sin trabajo y como naturalmente, y además dispone todos los movimientos interiores del alma, como en la presencia de Dios. Nuestro espíritu, ligero e inquieto, está siempre revoloteando par todos lados, apegándose a toda clase de objetos y charlando sin cesar. La modestia lo detiene, lo modera y deja al alma en una profunda paz, que la dispone para ser la mansión y el reino de Dios: el don de presencia de Dios. Sigue rápidamente al fruto de modestia, y ésta es, respecto a aquélla, lo que era el rocío respecto al maná. La presencia de Dios es una gran luz que hace al alma verse delante de Dios y darse cuenta de todos sus movimientos interiores y de todo lo que pasa en ella con más claridad que vemos los colores a la luz del mediodía.
Las virtudes de continencia y castidad atañen a los placeres del cuerpo, reprimiendo los ilícitos y moderando los permitidos.
-La continencia o templanza refrena la desordenada afición de comer y de beber, impidiendo los excesos que pudieran cometerse
-La castidad regula o cercena el uso de los placeres de la carne.
Mas los frutos de continencia y castidad desprenden de tal manera al alma del amor a su cuerpo, que ya casi no siente tentaciones y lo mantienen sin trabajo en perfecta sumisión.

El Espíritu Santo actúa siempre para un fin: nuestra santificación que es la comunión con Dios y el prójimo por el amor.

Oración para pedir los dones del Espíritu Santo

¡OH Espíritu Santo!, humildemente te suplico que enriquezcas mi alma con la abundancia de tus dones.
Haz que yo sepa, con el Don de la Sabiduría, apreciar en tal grado las cosas divinas, que con gozo y facilidad sepa frecuentemente prescindir de las terrenas.
Que acierte con el Don de Entendimiento, a ver con fe viva la trascendencia y belleza de la verdad cristiana.
Que, con el Don de Consejo, ponga los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.
Que el Don de Fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de salvación.
Que sepa con el Don de Ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, entre lo falso y lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.
Que, con el Don de Piedad, te ame como al Padre, te sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.
Finalmente, que con el Don de Temor de Dios, tenga el mayor respeto y veneración a los mandamientos divinos, cuidando con creciente delicadez de no quebrantarlos lo más mínimo.
Lléname sobre todo, de tu santo amor. Que ese amor sea el móvil de toda mi vida espiritual. Que lleno de unción, sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la sublimidad de tu doctrina, la bondad de tus preceptos, la dulzura de tu caridad. Amén.

Los siete dones del Espíritu Santo:

sábado, 22 de mayo de 2010

Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.
ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.
CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.
CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.
FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.
PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.
TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él.

El Espíritu Santo y la Iglesia:

Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.
El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras distintas, inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como Iglesia entera, al proclamar la Buena Nueva de Jesús.
Por ejemplo, puede inspirar al Papa a dar un mensaje importante a la humanidad; inspirar al obispo de una diócesis para promover un apostolado; etc.
El Espíritu Santo asiste especialmente al representante de Cristo en la Tierra, el Papa, para que guíe rectamente a la Iglesia y cumpla su labor de pastor del rebaño de Jesucristo.
El Espíritu Santo construye, santifica y da vida y unidad a la Iglesia.
El Espíritu Santo tiene el poder de animarnos y santificarnos y lograr en nosotros actos que, por nosotros, no realizaríamos. Esto lo hace a través de sus siete dones.

Los símbolos del Espíritu Santo

Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

Experiencias del Espíritu Santo en la vida concreta

Cuando se da una esperanza total que prevalece sobre todas las demás esperanzas particulares, que abarca con su suavidad y con su silenciosa promesa todos los cimientos y todas las caídas;
-Cuando se acepta y se lleva libremente una responsabilidad donde no se tienen claras perspectivas de éxito y de utilidad;
-Cuando se da como buena la suma de todas las cuentas de la vida que uno mismo no puede calcular pero que Otro ha dado por buenas, aunque no se puedan probar;
-Cuando la experiencia fragmentada del amor, la belleza y la alegría se viven sencillamente y se captan como promesa del amor, la belleza y la alegría, sin dudar a un escepticismo cínico como consuelo barato del último desconsuelo;
-Cuando el vivir diario, amargo, decepcionante y aniquilador se vive con serenidad y perseverancia hasta el final, aceptado por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar;
-Cuando se corre el riesgo de orar en medio de tinieblas silenciosas sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar y disputar;
-Cuando uno se entrega sin condiciones y esta capitulación se vive como una victoria;
-Cuando se experimenta la desesperación, y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil: Allí está Dios y su gracia liberadora, allí conocemos a quien nosotros, cristianos, llamamos Espíritu Santo de Dios".

El Espíritu Santo y la vida cristiana

A partir del Bautismo, el Espíritu divino habita en el cristiano como en su templo (Cf. Rom 8,9.11; 1Cor 3,16; Rom 8,9). Gracias a la fuerza del Espíritu que habita en nosotros, el Padre y el Hijo vienen también a habitar en cada uno de nosotros.
El don del Espíritu Santo es el que:
- nos eleva y asimila a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar;
- nos permite conocerlo y amarlo;
- hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros.
La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).

Formas de llamar al Espíritu Santo

"Espíritu Santo" es el nombre propio de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, a quien también adoramos y glorificamos, junto con el Padre y el Hijo. Pero Jesús lo nombra de diferentes maneras:
EL PARÁCLITO: Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado. El Paráclito, es la verdad, como lo es Cristo. Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación.
Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial para los Apóstoles y para los discípulos de Cristo, desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.
Cada vez que rezamos el Credo, llamamos al Espíritu Santo:
SEÑOR Y DADOR DE VIDA: El término hebreo utilizado por el Antiguo Testamento para designar al Espíritu es "ruah", este término se utiliza también para hablar de "soplo", "aliento", "respiración". El soplo de Dios aparece en el Génesis, como la fuerza que hace vivir a las criaturas, como una realidad íntima de Dios, que obra en la intimidad del hombre. Desde el Antiguo Testamento se puede vislumbrar la preparación a la revelación del misterio de la Santísima Trinidad: Dios Padre es principio de la Creación; que la realiza por medio de su Palabra, su Hijo; y mediante el Soplo de Vida, el Espíritu Santo.
La existencia de las criaturas depende de la acción del soplo - espíritu de Dios, que no solo crea, sino que también conserva y renueva continuamente la faz de la tierra. (Cf. Sal 103/104; Is 63, 17; Gal 6,15; Ez 37, 1-14). Es Señor y Dador de Vida porque será autor también de la resurrección de nuestros cuerpos:
"Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a sus cuerpos mortales por su Espíritu que habita en ustedes" (Rom 8,11).


El Espíritu Santo y la Iglesia
La Iglesia nacida con la Resurrección de Cristo, se manifiesta al mundo por el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Por eso aquel hecho de que "se pusieron a hablar en idiomas distintos" , (Hch 2,4) para que todo el mundo conozca y entienda la Verdad anunciada por Cristo en su Evangelio.
La Iglesia no es una sociedad como cualquiera; no nace porque los apóstoles hayan sido afines; ni porque hayan convivido juntos por tres años; ni siquiera por su deseo de continuar la obra de Jesús. Lo que hace y constituye como Iglesia a todos aquellos que "estaban juntos en el mismo lugar" (Hch 2,1), es que "todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch 2,4).
Una semana antes, Jesús se había "ido al Cielo", y todos los que creemos en Él esperamos su segunda y definitiva venida, mientras tanto, es el Espíritu Santo quien da vida a la Iglesia, quien la guía y la conduce hacia la verdad completa.
Todo lo que la Iglesia anuncia, testimonia y celebra es siempre gracias al Espíritu Santo. Son dos mil años de trabajo apostólico, con tropiezos y logros; aciertos y errores, toda una historia de lucha por hacer presente el Reino de Dios entre los hombres, que no terminará hasta el fin del mundo, pues Jesús antes de partir nos lo prometió: "…yo estaré con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)



La Iglesia también reconoce al Espíritu Santo como:
SANTIFICADOR: El Espíritu Santo es fuerza que santifica porque Él mismo es "espíritu de santidad". (Cf. Is. 63, 10-11) En el Bautismo se nos da el Espíritu Santo como "don" o regalo, con su presencia santificadora. Desde ese momento el corazón del bautizado se convierte en Templo del Espíritu Santo, y si Dios Santo habita en el hombre, éste queda consagrado y santificado.
El hecho de que el Espíritu Santo habite en el hombre, alma y cuerpo, da una dignidad superior a la persona humana que adquiere una relación particular con Dios, y da nuevo valor a las relaciones interpersonales. (Cf. 1Cor 6,19) .

La Promesa del Espíritu Santo

jueves, 20 de mayo de 2010

Durante la Última Cena, Jesús les promete a sus apóstoles: “Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el espíritu de la Verdad, para que esté siempre con ustedes” (San Juan 14, 16-17).
Más adelante les dice: “Les estoy diciendo esto mientras estoy con ustedes; pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho”. (San Juan 14, 25-26).
Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré… Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él les guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder.” (San Juan 16, 7-14).
En el calendario del Año Litúrgico, después de la fiesta de la Ascensión, a los cincuenta días de la Resurrección de Jesús, celebramos la fiesta de Pentecostés.

Explicación de la fiesta:

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.
Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.
En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes del mundo a celebrar la fiesta de Pentecostés judía. Cada uno oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y entendían a la perfección lo que ellos hablaban.
Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

¿Quién es el Espíritu Santo?

"Nadie puede decir: ¡Jesús es el Señor! sino por influjo del Espíritu Santo" (1Co 12,3)

Muchas veces hemos escuchado hablar de Él; muchas veces quizá también lo hemos mencionado y lo hemos invocado. Piensa cuántas veces has sentido su acción sobre ti: cuando sin saber cómo, soportas y superas una situación, una relación personal difícil y sales adelante, te reconcilias, toleras, aceptas, perdonas, amas y hasta haces algo por el otro…. Esa fuerza interior que no sabes de dónde sale, es nada menos que la acción del Espíritu Santo que, desde tu bautismo, habita dentro de ti.
El Espíritu Santo ha actuado durante toda la historia del hombre.
El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia nos enseña que el Espíritu Santo es el amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este amor es tan grande y tan perfecto que forma una tercera persona. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús.
En la Biblia se menciona desde el principio, aunque de manera velada. En los capítulos 14, 15 y 16 del Evangelio de San Juan Jesús presenta oficialmente al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase: “Yo rogaré al Padre y les dará otro abogado que estará con ustedes para siempre”. También, en I Corintios 3. 16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”. Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es “dador de vida” y es el amor. Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.
El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman.
El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza.

¿Qué es Pentecostés?

miércoles, 19 de mayo de 2010


Una festividad cristiana que data del siglo primero y estaba muy estrechamente relacionada con la Pascua

Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34, 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.
En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.
La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.

En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés: el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).

PENTECOSTÉS, algo más que la venida del espíritu...

La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.
Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio. Por lo tanto no podemos desvincularla de la Madre de todas las fiestas que es la Pascua.
En este sentido, Pentecostés, no es una fiesta autónoma y no puede quedar sólo como la fiesta en honor al Espíritu Santo. Aunque lamentablemente, hoy en día, son muchísimos los fieles que aún tienen esta visión parcial, lo que lleva a empobrecer su contenido.
Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.
Es bueno tener presente, entonces, que todo el tiempo de Pascua es, también, tiempo del Espíritu Santo, Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y que, además, siempre estará presente entre nosotros, inspirando nuestra vida, renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.

Culminar con una vigilia:

Entre las muchas actividades que se preparan para esta fiesta, se encuentran, las ya tradicionales, Vigilias de Pentecostés que, bien pensadas y lo suficientemente preparadas, pueden ser experiencias profundas y significativas para quienes participan en ellas.
Una vigilia, que significa “Noche en vela” porque se desarrolla de noche, es un acto litúrgico, una importante celebración de un grupo o una comunidad que vigila y reflexiona en oración mientras la población duerme. Se trata de estar despiertos durante la noche a la espera de la luz del día de una fiesta importante, en este caso Pentecostés. En ella se comparten, a la luz de la Palabra de Dios, experiencias, testimonios y vivencias. Todo en un ambiente de acogida y respeto.
Es importante tener presente que la lectura de la Sagrada Escritura, las oraciones, los cantos, los gestos, los símbolos, la luz, las imágenes, los colores, la celebración de la Eucaristía y la participación de la asamblea son elementos claves de una Vigilia.
En el caso de Pentecostés centramos la atención en el Espíritu Santo prometido por Jesús en reiteradas ocasiones y, ésta vigilia, puede llegar a ser muy atrayente, especialmente para los jóvenes, precisamente por el clima de oración, de alegría y fiesta.
Algo que nunca debiera estar ausente en una Vigilia de Pentecostés son los dones y los frutos del Espíritu Santo. A través de diversas formas y distintos recursos (lenguas de fuego, palomas, carteles, voces grabadas, tarjetas, pegatinas, etc.) debemos destacarlos y hacer que la gente los tenga presente, los asimile y los haga vida.
No sacamos nada con mencionarlos sólo para esta fiesta, o escribirlos en hermosas tarjetas, o en lenguas de fuego hechas en cartulinas fosforescentes, si no reconocemos que nuestro actuar diario está bajo la acción del Espíritu y de los frutos que vayamos produciendo.
Invoquemos, una vez más, al Espíritu Santo para que nos regale sus luces y su fuerza y, sobre todo, nos haga fieles testigos de Jesucristo, nuestro Señor.
(Fuente catholic.net)

EN AGOSTO, LA II EXPO PASTORAL

viernes, 14 de mayo de 2010


Será el 27 y 28 de agosto en el amplio salón del Fortín Tradición y Libertad y ha sido declarada de “interés municipal” por el intendente Carlos Oreste. Carlos Seoane será el artista de lujo que cerrará la expo.

Después de su gran aceptación por parte de la comunidad y del numeroso público asistente en su primera edición, en el 2009, este año los organizadores de la Expo Pastoral de la parroquia Santa Rosa de Lima han elegido las amplias y cómodas instalaciones del Fortín Tradición y Libertad de la calle Dorrego para que los más de 20 grupos y movimientos de la parroquia expongan a la comunidad sus actividades y proyectos pastorales, todo esto enmarcado dentro de las actividades programadas por los festejos de la santa patrona de Coronel Pringles, Rosa de Lima, que se celebra el 30 de agosto.
Esta II Expo Pastoral tendrá un matiz muy especial, puesto que el día de su habilitación, 27 de agosto, el diácono pringlense Maxi Garaicochea será ordenado sacerdote por el arzobispo Guillermo Garlatti en una ceremonia concelebrada con el párroco local, Ernesto Mendiondo, en el templo mayor de Pringles, la parroquia Santa Rosa de Lima.
Al día siguiente, el 28, se presentará el reconocido cantautor católico argentino Carlos Seoane, en un espectáculo lleno de canciones y reflexiones donde el artista presentará su show ‘Líbranos del mal… humor’.
En conversación telefónica desde Buenos Aires con el programa católico ‘Es por Cristo’, que se emite todos los sábados de 10 a 11 de la mañana por FM Transformación, los conductores Cristina Iaffei y Guillermo Elcano, preguntaban a Seoane en que consiste su espectáculo, a lo que el artista expresó: “Si te dijera que es un concierto, un recital te mentiría. Es eso y algo más. Se trata de canciones pero que van acompañadas por algunos monólogos y algunas reflexiones que tratan de presentar nuestra fe pero desde el punto de vista del humor, desde la óptica del humor. Lo cual provoca que además de reflexionar nos riamos mucho, y esa es la mejor manera de reflexionar mientras nos reímos”.
Continuando con la entrevista, Carlos Seoane agregó: “Una vez alguien dijo que el humor es una cosa muy seria. Y para eso tratamos de utilizarla, para que nos ayude a mirarnos a nosotros mismos, a no tomarnos tan en serio que es la enfermedad más grande que tenemos y a darnos cuenta de que nuestro muy buen Dios tiene muy buen humor, de que nos quiere mucho y que por lo tanto podemos vivir más relajaditos, más tranquilos”.
En otra parte de la comunicación telefónica, le preguntaron acerca de la canción No lloraré, un tema muy particular por su contenido y que refleja el estilo del artista. La pregunta era si lo que cuenta en esa canción a el le sucedió, y entre risas, señaló: “sí, algunas cosas sí, literalmente, no todas, algunas uno las ve en otros, otras te las imaginás, pero hay muchas que están ahí que son literales, no tengas dudas”.
“Uno a veces se fija en los detalles pequeños en vez de ver las grandes cosas, lo más importante. Realmente uno se queja por tonterías y lo que apunta la canción es eso en no andar mirando las nimiedades que muchas veces nos pasan y que son contrariedades mínimas, pero al lado de todas las cosas importantes que tenemos, no califican”, indicó.

GIRA POR MÉXICO

Carlos Seoane a fines de mayo partirá rumbo al país azteca donde brindará una serie de conciertos por varias ciudades mexicanas. Esta será, según lo manifestado por el cantante, su cuarta gira por México y el espectáculo “será el mismo” que presentará en Pringles, “con algunas cositas que yo siempre cambio adaptándome a los lugares donde estoy, pero en esencia va ha ser lo mismo”, manifestaba Seoane.
Previo a su gira por México, el artista católico realizará una serie de actuaciones en algunas ciudades argentinas, como las que llevará a cabo 22 de mayo en Punta Alta y el 23 en Bahía Blanca.
“En estas ciudades voy a estar con Kiki Troia”, así lo señalaba al programa Es por Cristo; “en Punta Alta vamos a dar un retiro para músicos y por la noche un concierto y como al día siguiente es Pentecostés, va a hacer orientado hacia la reflexión de la persona del Espíritu Santo, y un poco de oración también. Y el domingo 23 vamos a estar haciendo el mismo retiro para músicos y para artistas en Bahía Blanca”.
En su presentación en Coronel Pringles, también contaría con la presencia de Troia.
Sobre este artista católico y también argentino, Carlos Seoane expresó que “con Kiki Troia hicimos un disco por el año paulino poniéndole músicas nuevas a textos de San Pablo y la verdad que quedó muy lindo ese disco y estamos muy contentos con ese material. Pero además de ese disco trabajamos juntos en muchos discos anteriores. Kiki es el arreglador del disco ‘Dios está aquí’, también arregló ‘Humor de los humores’, parte de ‘La Marca del Sol’ la arregló el. Venimos trabajando juntos desde hace muchos años, nos llevamos muy bien y nos gusta trabajar juntos”, indicó.
Los conductores de Es por Cristo agradecieron la amabilidad del artista por la comunicación telefónica y por venir a clausurar la II Expo Pastoral, de la que será un hermosa fiesta para toda la comunidad, a lo que Seoane aseguró que “la verdad que va ha ser una fiesta”.
Ya despidiéndose del programa Carlos Seoane dijo: “Yo les agradezco a ustedes el haberme invitado, para mi va ha ser un placer muy grande poder estar con ustedes; y les mando un gran abrazo a todos los oyentes que nuestro buen Dios los bendiga, los guarde y hasta que nos encontremos que los guarde en la palma de su mano. Un abrazo grande”.

Solo resta esperar al 28 de agosto para disfrutar de lo que será una gran fiesta.

Un poco de catequesis sobre el Espíritu Santo

jueves, 13 de mayo de 2010


En la tarde de Pascua, Jesús resucitado dice a los Apóstoles reunidos en el Cenáculo: «Reciban el Espíritu Santo» (Jn 29,22) y, tras haberles prometido una nueva efusión, les confía la salvación de los hermanos, enviándolos por los caminos del mundo: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20).

Proponte conocer más al Espíritu Santo y relacionarte con Él, de las siguientes maneras:
1. Siempre que leas o escuches la Palabra de Dios, pon atención para descubrir la presencia y acción del Espíritu Santo en las acciones salvíficas de Dios.
2. En todos los momentos de oración personal o comunitaria (Misa, sacramentos…) ten presente al Espíritu Santo, para conocerlo y dejarlo actuar en ti y en la comunidad.
3. Invoca al Espíritu todos los días y en los momentos más importantes de tu vida.

La acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en cada creyente.

Reflexiona y comparte con otros qué significa para ti decir: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o decir Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y pregúntate si lo haces tomando conciencia de su significado.

El Espíritu actúa en dos ámbitos, como recordaba el Siervo de Dios Pablo VI:
«El primer campo es el de cada una de las almas... nuestro yo: en esa profunda celda de la propia existencia, misteriosa incluso para nosotros mismos, entra el soplo del Espíritu Santo. Se difunde en el alma con el primer y gran carisma que llamamos gracia, que es como una nueva vida, y rápidamente la habilita para realizar actos que superan su actividad natural
»El segundo campo «en que se difunde la virtud de Pentecostés» es «el cuerpo visible de la Iglesia... (Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los sacerdotes para el jueves santo de 1998).

¿Cuáles son los dos ámbitos en que actúa el Espíritu Santo?
¿Has experimentado la presencia y acción del Espíritu Santo en tu vida? ¿Recuerdas algunos momentos concretos?
¿Recuerdas la presencia del Espíritu Santo en la vida de Jesús?

Reflexiona lo que te dice el siguiente párrafo:
Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo queda en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia una simple organización, la autoridad es dominio, la misión es propaganda… En cambio en el Espíritu el cosmos se levanta y gime con dolores para dar a luz el Reino, Cristo resucitado está presente, el Evangelio es fuerza de vida, la Iglesia significa comunión trinitaria, la autoridad es servicio liberador, la misión es Pentecostés. (Ignacio IV Hazim, Patriarca de la Iglesia griega ortodoxa de Antioquia).

El Espíritu Santo, como Fuerza divina, tiene la misión de llevar el evangelio a todas partes, haciendo conocer quién es Jesús, el cual había dicho a sus discípulos: “El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que Yo les he dicho” (Jn 14,26).
En cuanto a nosotros, cuando el Espíritu Santo nos es dado en el sacramento del bautismo, nos comunica vida divina, haciéndonos hijos de Dios; nos transforma en miembros de Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para darnos vida divina (Rm 4,25); y nos congrega en Iglesia, como Pueblo de Dios. Después recibimos nuevamente el Espíritu Santo en la confirmación y en cada celebración eucarística, en que comulgamos el cuerpo y la sangre de Jesús.

A lo largo de nuestra vida, el Espíritu Santo -si le somos fieles- nos guía, nos ilumina, nos conduce, nos enseña, nos conforta, nos consuela, nos hace testigos seguros y audaces de Jesús, nuestro Señor; nos asiste en las tribulaciones y finalmente resucitará nuestros cuerpos mortales, como escribe el Apóstol Pablo: “Si el Espíritu de Dios, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes; Aquel, que resucitó a Cristo de entre los muertos, dará también la vida a sus cuerpos mortales, por el Espíritu que habita en ustedes” (Rm 8,11).

“Si yo llegué acá es por la oración de muchos”




Así lo manifestó Maximiliano Garaicochea, el diácono pringlense que el próximo 27 de agosto será ordenado sacerdote por Monseñor Guillermo Garlatti, Arzobispo de Bahía Blanca.

La noticia, que causó una gran alegría y sorpresa, se conoció en nuestra ciudad a fines de la semana pasada; y en comunicación telefónica con el programa católico Es por Cristo, conducido por Cristina Iaffei y Guillermo Elcano y que se emite por FM Transformación los sábados de 10 a 11 hs,, el ahora diácono y futuro sacerdote decía lo siguiente: “el miércoles por la tarde (5 de mayo) me llamó el arzobispo para comunicarme la fecha y el lugar para que empiece a poner toda la maquinaria en movimiento, para que me empiece a preparar más intensamente.”
Este llamado fue una gran sorpresa para Maximiliano Garaicochea, más conocido como Maxi, puesto que no esperaba que su ordenación se diera tan pronto.
“La verdad que a mi me causó mucha sorpresa, manifestaba el futuro sacerdote pringlense, porque no me imaginaba que ya se hubiese decidido y que tampoco iba a ser tan pronto.”
A la consulta por parte de Cristina Iaffei si las ordenaciones sacerdotales suelen ser tan pronto o los períodos son más largos, teniendo en cuenta que en diciembre del año pasado fue ordenado diácono, Maxi indicó que “varía mucho. Los últimos años las ordenaciones han sido entre finales de septiembre y principios de octubre. Es lo que venía disponiendo en los últimos tres, cuatro años desde que Mons. Garlatti es obispo. Por eso también nos llamó mucho la atención a nosotros que sea en agosto”, indicó.
El diácono Garaicochea también adelantaba en el programa radial que él no será el único en ser ordenado sacerdote: “Juan Francisco Palacio, que es el diácono que está en la parroquia Virgen del Carmen de Tres Arroyos, será ordenado el 28 de agosto a la mañana en la Catedral de Bahía Blanca; y el otro diácono, Alejandro Guidobaldi que está en la parroquia San Luís Gonzaga de Bahía Blanca, será ordenado el viernes 3 de septiembre en la parroquia María Auxiliadora de Punta Alta.”
La ordenación sacerdotal de Maxi Garaicochea será un acontecimiento de júbilo para la comunidad pringlense por todo lo que implica que un joven de nuestra ciudad consagre definitivamente su vida a Dios y en un mes tan especial como agosto en que la comunidad católica de Pringles celebra el 30 de ese mes la fiesta de su patrona, Santa Rosa de Lima.
Cabe destacar que el viernes 27 de agosto se habilitará la II Expo Pastoral, que este año se realizará en las instalaciones del Fortín Tradición y Libertad. La misma culminará el sábado 28 con la actuación del cantautor católico argentino Carlos Seoane, quién vendrá acompañado por el también músico católico argentino Kiki Troia.
Durante el desarrollo de la entrevista, Garaicochea expresaba que “en realidad, todavía no puedo decir que estoy contento, porque estoy como en una nube, de a poquito voy cayendo y de a poco me voy dando cuenta que en tres meses me van a ordenar…”
“Más allá de la preparación interna, espiritual de uno, prosiguió Maxi, también está todo lo externo: ceremonia, cantos, invitaciones… van a venir tres meses moviditos, más todo el trabajo, gracias a Dios, de la comunidad Virgen del Carmen de Coronel Suárez”, parroquia en la el diácono pringlense se encuentra al servicio de Dios.
“Dios prepara las cosas de la mejor manera y nos permite este tipo de alegría y que son el premio para aquellas personas que le sirven bien”, en alusión a que los conductores manifestaron que al día siguiente de que el obispo le comunicó la fecha de ordenación, la madre de Maxi cumplió años y que podría considerarse como un regalo de cumpleaños sabiendo la vida espiritual de Marta De Medio, mamá de Maxi, y el trabajo que hace por las vocaciones sacerdotales.
Al final de la entrevista. Garaicochea se despidió con estas palabras”…siempre, siempre un eterno gracias a la comunidad parroquial de Coronel Pringles porque desde el 26 de febrero del 2001 que entre al seminario nunca, nunca, nunca, nunca dejaron de rezar por mi ni me dejaron faltar nada. También es un premio a la fidelidad de toda la comunidad, porque en definitiva si yo llegué acá es por la oración de muchos, no por méritos propios, sino por la oración de toda una comunidad que siempre me estuvo bancando y poniendo el hombro para que uno pueda devolverle esto, que en definitiva es de ustedes, la comunidad”.
Así se despedía Maximiliano Garaicochea, el diácono pringlense que será ordenado sacerdote el próximo 27 de agosto a las 19 horas en nuestra parroquia de Santa Rosa de Lima.

Se acerca el cumpleaños de nuestra Iglesia

jueves, 29 de abril de 2010


Aquí van algunos datos importantes para saber quién fundó tu iglesia y algunos de los principales fundadores de iglesias:

La iglesia luterana fue fundada por Martín Lutero, un ex-monje católico, en el año 1524.

La iglesia anglicana fue fundada por Enrique VIII en 1534 porque el Papa no le concedió el divorcio para poder casarse con Ana Bolena.

La iglesia presbiteriana fue fundada por John Knox en Escocia, en el año 1560.

La Iglesia Episcopaliana es una rama de la iglesia de Inglaterra fundada por Samuel Seabury en las colonias de Estados Unidos en 1785.

Charles Taze Russell inició la iglesia de los Testigos de Jehová en Pensilvania, en 1879.

La religión Metodista fue organizada por J & C Wesley en Inglaterra en 1739, cuando decidió separarse de los anglicanos.

José Smith inició el grupo mormón (Santos de los Ultimos Días), en Palmyra, N.Y. en 1830.

Los orígenes de la iglesia bautista se remontan al año 1609, cuando a John Smith fundó esta religión.

Teùfilo Lindley fundó la iglesia Unitaria en Londres en 1774.

El movimiento adventista del Séptimo día, fue creado por William Miller, un granjero americano bautista. La iglesia se organizó posteriormente hacia 1860.

El Ejército de Salvación es una iglesia evangélica creada por William Booth en Londres en 1865.

La religión de la Ciencia Cristiana se remonta a 1879 cuando María Baker Eddy decidió que necesitábamos una nueva religión.

La Iglesia Pentecostal o Asambleas de Dios comenzó alrededor de 1914 en Hot Springs, Arkansas.

La Iglesia Católica la fundó Jesucristo el día de Pentecostés en el año 33, en Galilea. Lee: Mateo 16,18-19 y Hechos 2.

Sí, la IGLESIA CATÓLICA es la única fundada por JESÚS sobre el Apóstol Pedro, y que perdurará hasta el fin del mundo. La única que tiene 2000 años de antigüedad. La única que tiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.

Jesús no delegó ni autorizó a nadie más que a Pedro para ser piedra de cimiento de su Iglesia. Por tanto, todos los fundadores de iglesias que aparecieron posteriormente, contravienen la expresa voluntad de Jesús.

Jesús le dijo a Pedro: «Y ahora Yo te digo que tú eres Pedro -o sea, Piedra- y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y los poderes del infierno no la podrán vencer» (Mt. 16, 18). Y Pedro hoy está representado por el Papa, Pastor de la Iglesia universal.
Jesús dijo: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» Mt. 28, 20 Y esta presencia de Jesús se ha mantenido y guardado hasta hoy en toda su integridad sólo en la Iglesia Católica, ya que es la única que ha perdurado sin interrupción desde su fundación hasta nuestros días. Es la única que ha sido objeto de esta presencia de Jesús desde su origen hasta hoy.
La Iglesia Católica tiene dos mil años de historia, dos mil años de vida, dos mil años con la presencia de Jesús en medio de nosotros. ¿Qué otra Iglesia puede lo mismo?

Bendito sea Dios, que en su infinita bondad, nos ha llamado a formar parte de la Iglesia Católica, la única querida y fundada por Jesús, la única que contiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.